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Por Jen

Cada año, la industria de la moda produce 150 mil millones de piezas en todo el mundo. De esa cantidad, un tercio se vende a precio full, un tercio se vende en descuento y el otro tercio no se vende. Termina siendo incinerado o desechado.

  

Por Jen
La tienda de The RealReal en Los Ángeles
Vivimos en un mundo en el que la moda se mueve y cambia todos los días. En el que hay iniciativas y palabras clave por las que todos los actores tienen que regirse para tener una oportunidad de destacarse en esta competida industria en la que siempre aparecen nuevas ideas, conceptos y tendencias.

Por Jen

Fotos: Fashionista y Vogue
Como cada año, la Semana de la moda de Nueva York llegó y se fue, con su seguidilla de desfiles repartidos por toda la ciudad, los cientos de fotógrafos agolpados en todas las esquinas y otra cantidad de detalles que tal vez les contaré más adelante en otro post. Con Nueva York arranca un mes frenético de desfiles y eventos que las editoras de moda de todo el mundo siguen al detalle, y que nosotros seguimos desde nuestras pantallas con atención (con excepción de algunas felices ocasiones en las que podemos asistir). Y esta vez, la temporada de definir las tendencias para la primavera de 2020 empezó con un contendor muy fuerte: el power suit.

Por Jen


Detalle de la colección Caprice, de Johanna Ortiz. Foto: Inexmoda
La semana pasada vimos culminar una nueva edición de Colombiamoda. Esta vez, la número 30 (en la que no pudimos estar por cuestiones de lejanía y bolsillo), que trajo una cantidad de contenido de remembranzas por parte de quienes han estado participando en la feria durante mucho tiempo, como el profesor William Cruz, quien nos dejó una colección de fotos maravillosas en su cuenta de Twitter desde los inicios hasta el presente del evento.

Por Jen


Hace ya un mes y medio que nos sentamos a tuitear sobre el primer lunes de mayo, la tan conocida y amada Gala del Metropolitan Museum of Art o MET, como se conoce en todo el mundo. Y sí, no puedo creer que hasta ahora, mes y medio después, esté escribiendo de ello. Más aun porque hace mes y medio visité la exhibición por primera vez y se las mostramos en Instagram (si no la han visto, vayan a nuestro perfil y busquen la historia destacada que se llama Camp), pero como todavía tenemos hasta el 8 de septiembre, y sabemos que hay muchos que tienen a Nueva York en sus planes de verano (o no, pero todavía quieren el chisme), les traemos una reseña más en detalle.

Por Jen


Andrew Bolton en la rueda de prensa del evento.
Fotos: WWD y The Metropolitan Museum of Art
Desde que el Anna Wintour Costume Institute del Metropolitan Museum of Art (o MET, como siempre es más fácil llamarlo) anunció cuál sería la temática de la exposición de este año, nos tuvo a muchos rascándonos la cabeza. Camp: Notes on Fashion es el tema de la exhibición que hace el instituto cada año y que es la razón por la que se realiza la famosa gala del MET, el primer lunes de mayo. Se trata de la moda alrededor de una concepto sobre el que teorizó la escritora Susan Sontag en los 60 y al que se recurre mucho y muy arbitrariamente, como es su estilo, en la moda. Pero como en este blog somos partidarias de acercar el conocimiento para todos, les vamos a explicar en palabras sencillas qué es 'camp', con qué se come y qué esperamos ver tanto en la gala del lunes como en la exposición, que se inaugura tres días después.

Por Jen


¿Se acuerdan de la minifalda? Bueno, a ellas también les decían que no se valoraban por mostrar piel, ¿ya entienden?
Foto: GettyImages.
La semana que pasó, las redes sociales se pusieron especialmente intensas con el tema de las mujeres "que no se valoran". Que si hablan abiertamente de sexo, que si admiten lo que les gusta, etcétera. Sin embargo, nosotras no vamos a entrar en esas discusiones aquí porque este es un blog de moda, entonces hablamos de ropa... pero también de la ausencia de ella. Por eso hemos decidido hablar de un tema que parece un poco inconcebible estar tocando a estas alturas de la vida... casi en el 2019, pero es necesario. Vamos a hablar de la poca ropa y el feminismo.


Empecemos por dejar las cosas claras: quien aquí escribe no es ninguna experta en temas de género ni pretende serlo, pero se ha informado lo suficiente como para emitir una opinión al respecto y saber de qué habla. Dicho eso, y para que las autoridades del tema se sientan tranquilas (aunque tampoco es que nos importe demasiado...), prosigamos.

En días pasados un amigo y tuitero a quién respetamos mucho, @JairoSoto puso el tema sobre la mesa debido a la opinión de otra tuitera sobre Valerie Domínguez, a quien acusó de perpetuar la objetivización de la mujer por desnudarse en una revista. Sí, el mismo discurso de "no se quite la ropa porque la deben valorar por sus ideas", pero creo conveniente que demos la discusión de por qué relacionamos la sensualidad, la falta de ropa o la ausencia de ella como una indicación de una mujer que no se valora o, aún peor, una mujer que no puede ser feminista.

Valerie Dominguez no es ni de lejos la primera mujer
que se empelota. Y lo hace por gusto, que no se nos olvide.
El vestuario feminino siempre ha estado asociado a la sexualidad. Textos históricos nos dan cuenta de momentos que se sienten tan lejanos, como el siglo XVIII, en el que artefactos y accesorios como los bolsillos (que antes eran amarrados por debajo de las faldas de las mujeres) o los paraguas, eran tomados como representaciones de su intimidad o de consentimiento para ser cortejadas o aproximadas con una connotación sexual (lo cual se dejaba para las más promiscuas). En esa misma época, en que los escotes se confinaban a la parte del busto, las insinuaciones se limitaban a pequeñas vistas del inicio de los pechos, los tobillos, etc.

Mucho más adelante, en los años 20, el largo de las faldas comenzó a ser recortado y surgió un grupo de mujeres rebeldes que si bien no fueron feministas completamente dichas, sí aportaron mucho a la liberación desde la ropa: las flappers, jovencitas disruptivas que vivían su soltería en las grandes ciudades, bailando y bebiendo como hasta el momento solo lo hacían los hombres y en tiempos de prohibición, y mostrando piel en zonas donde antes no se había pensado: las piernas, la espalda... todo muy escandaloso para la época.


Las flappers, de mis rebeldes favoritas.
Detrás de las flappers (mucho después) la historia vio llegando otros hitos del vestuario que causaron conmoción. El bikini, en los años 40; la minifalda, en los 60... ambos criticados por las mismas razones: por permitir a la mujer mostrar piel, lo que va en contra de las normas de recato que se nos han inculcado históricamente, con estándares que siguen siendo tan dañinos hoy.

Ahora bien, ¿a qué hora nos pusimos a relacionar la ropa con el feminismo? En realidad nunca crecieron separados, siendo la moda una forma de expresión e incluso de protesta para las mujeres (recordemos a las flappers o incluso a las feministas de los 60 usando minifalda). Sin embargo, el feminismo de la segunda ola, ese que se dio en los años 60 con autoras como Simone de Beauvoir, contribuyó al fortalecimiento de muchos estereotipos, señalando prácticas como el maquillaje y la desnudez misma como íconos que reafirmaban la opresión masculina, cosificando a la mujer.

Y aunque ha pasado mucho después de eso, incluyendo una tercera ola del feminismo que derribó la idea de que existe un solo ideal de mujer (por ende, un solo ideal de feminista), seguimos con la misma lora de que las mujeres que se deciden a mostrar piel no se valoran. Por supuesto, como con todas las ganas de joder mal infundadas, el tema no es nuevo. Lo hemos escuchado hasta el cansancio contra revistas como Playboy o incluso cuando celebridades abiertamente feministas, como Emma Watson, deciden quitarse la ropa o salir con poquita en alguna parte.

Si nos vamos a la lógica feminista, la tercera ola del feminismo nos dice que no hay un solo ideal de mujer y que, por ende, no tenemos que caber en un molde para complacer absolutamente a nadie. Y si nos vamos a la lógica, ¿de cuándo acá resulta que las mujeres tienen derecho de rechazar a las mujeres que se quitan la ropa o que usan escote? Más allá de eso, ¿por qué no nos hemos dado cuenta de que hacerlo va precisamente en contra de toda la lógica feminista y antes reafirma la idea machista de que una mujer tiene que ser recatada y sumisa para valorarse?


Recientemente, la revista DonJUAN en Colombia se sumó a la
discusión. Hicieron una revista hecha por mujeres hablando de feminismo. Muy recomendada.

No, una mujer no tiene que seguir un canon para ser valorada o respetada. Y más importante: una mujer no es más o menos inteligente o valiosa en función de la ropa que se ponga o deje de ponerse. Una cosa es que a cada uno de nosotros, en función del gusto PERSONAL, no nos parezca bonito ver un vestido extremadamente escotado (o como dice Melissa, la desnudez innecesaria), pero el que no estemos de acuerdo no quiere decir que consideremos que una mujer se denigra o vale menos por usar cosas reveladoras o no usar nada en absoluto.

Que quede absolutamente claro: en este blog defendemos la libertad de todo el mundo de hacer con su cuerpo y con su imagen lo que se les venga en gana, siempre y cuando sea una decisión voluntaria. Porque esa es otra variable que no hemos considerado: el hecho de que una mujer aparezca desnuda en una revista o se vista de forma reveladora por una decisión personal. ¿Que detrás de ello hay una necesidad de validación? Es probable. ¿Que tengamos derecho a polemizar sobre eso? Es completamente falso e inaceptable.

Hace un par de años se la querían montar a Emma Watson, declarada feminista, por esta foto. Sus palabras resuenan en mi cabeza "el feminismo es sobre darles opciones a las mujeres, no entiendo qué tienen que ver mis tetas con esto".
Hay muchas razones por las que las mujeres nos ponemos lo que nos ponemos, y expresar nuestra sexualidad y sensualidad es una de ellas. Bajo esa misma idea, si una mujer que consideramos respetable decide un día escotarse o hasta desnudarse, lo primero en lo que tenemos que pensar es en que lo está haciendo por que se le da la gana y no porque quiere agradar a los hombres. Tal vez quiere hacerlo por sí misma, tal vez quiere decir "miren cómo estoy de buena" o tal vez sí, disfruta la atención de los hombres. Eso no está mal. Mal está que a estas alturas de la vida estemos pensando que una mujer que usa minifalda no merece respeto o que simplemente se viste sensual porque quiere “levantar”. La ropa, y también la ausencia de ella, es una práctica más profunda, que provee a las mujeres de confianza y posibilidad de expresión, no puede ser tomada como otra forma de oprimir o denigrar a las mujeres, que de eso ya tenemos bastante.

Como ya me extendí suficiente, es importante concluir con un mensaje claro: uno puede ser feminista, tener una maestría, empelotarse en Soho y caminar la alfombra roja con un escote hasta el ombligo. Uno puede ser feminista y cubrirse con ropa de los pies a la cabeza. Uno puede ser feminista y maquillarse, caminar en tacones y querer verse y sentirse bella, o ir por el mundo con la cara lavada, el cabello despeinado y un par de tenis viejos y sucios. Uno puede ser feminista y hacer lo que le dé la gana, porque ser feminista no es llenar un cúmulo de requisitos para entrar a un club, es simplemente tener la certeza de que las mujeres podemos y debemos ser iguales a los hombres y que, por eso mismo, nadie debe juzgar las decisiones que tomamos sobre nuestro cuerpo.


Por Jen.
El concepto de realeza es una de esas cosas en las que estoy como en un punto medio. Por un lado, la idea de una persona gobernando a un grupo de ciudadanos, a pesar de que el papel de un soberano es esencialmente diplomático en estos días, es extremadamente inadecuada e inconvente para los días en que vivimos; pero por otro... el tema de de la princesa que conoce a su príncipe azul y se casa para tener una vida de ensueño tiene un tinte romántico que para muchas de nosotras (admítanlo, no me dejen morir) sigue siendo lindo. Además, ¡los looks! Una de las cosas que más nos atrae de la realeza es el tema de moda que se maneja alrededor, desde mujeres apoyando la moda local con sus elecciones hasta vestidos de novia de ensueño que nos encanta admirar.

Por Jen

Nuestra primera exhibición del Instituto del Vestuario en el Museo Metropolitano de Moda, en Nueva York, fue hace dos años. Todavía recuerdo como se nos iluminaron los ojos cuando pudimos entrar al museo y presenciar la exhibición Manus x Machina de 2016. Por cuestiones logísticas (me mudé a Nueva York cuando ya había cerrado) y no pude ver la exhibición de 2017, así que cuando llegó la inauguración de Heavenly Bodies no podía esperar para ir.
Por Jen

Fotos: Jhon Jairo Varela para Prism Photography

Hace una semana tuve la oportunidad de volver a Barranquilla por unos dìas, y en medio del ajetreo de encontrarme otra vez entre la ciudad, el infaltable calor y la comida de hogar, decidimos sacar un poquito de tiempo para conocer algo de lo que están haciendo nuestros amigos de diferentes marcas con sus colecciones y lo que tienen para ofrecernos.
By Melissa Zuleta Bandera.

The Olivier Theyskens – She walks in beauty exhibition debuted in October of 2017 in Antwerp’s Mode Museum with the intention of travelling through the successful career of the Brussel-born designer. The purpose of the exhibition aligns with that of MoMu: to exalt the work of Belgian fashion creators, to witness and demonstrate the legacy they are leaving on international fashion.
Por Jen
Fotos: Vogue Runway and Instagram
Sí, sí... ya sé. En Colombia no tenemos estaciones. Pero recuerden que ahora estamos en otras latitudes y que puedo hablar por las dos cuando digo que ¡no podemos esperar a que llegue la primavera! Han sido casi cuatro meses de frío, frío, y más frío, además de abrigos de invierno pesados y botas que no se ven tan bonitas. Y ya está bueno, en serio.

¡Una primavera para rayarse!

by on 11:23 p. m.
Por Jen Fotos: Vogue Runway and Instagram Sí, sí... ya sé. En Colombia no tenemos estaciones. Pero recuerden que ahora estamos en otra...
Por Jen


Hace ya un mes se acabó la Semana de la Moda en Nueva York y todavía no hemos podido compartirles mucho de lo que vivimos aquí (les traemos algo bien bueno al final de esta semana, distinto a lo que siempre hacemos). Pero este es el post para empezar a contarles algunas cosas interesantes a las que les echamos el ojo.

¿Se acuerdan del post anterior, en el que conté mi experiencia? En esa ocasión les mencioné que una de las cosas más atractivas de la semana de la moda es que es asumida como un evento en el que se involucra toda la ciudad y en el que se pueden encontrar muchos eventos alternos que están conectados con el espíritu de la moda y que le dan espacio a diseñadores independientes y talentosos. Así fue como me enteré del Epson Digital Couture Project, una iniciativa que reúne a diseñadores de varios países de Latinoamérica y los anima a explorar diferentes técnicas de estampación y creación.

Trabajo de Ana Guilfo, de Perú.

La idea de este proyecto es reunir a distintos diseñadores que trabajen con textiles creados a través de la tecnología de sublimación de tinta de Epson. La sublimación es una técnica que imprime color a superficies con la más alta calidad, y la compañía ha desarrollado varias impresoras que realizan el proceso sobre textiles, convirtiéndolas en una gran herramienta para crear. En esta ocasión, cada diseñador tuvo la oportunidad de crear sus propios estampados en telas que transmitieran su propio estilo y que asombraran a la prensa en Nueva York.

Un par de días antes del inicio de la Semana de la Moda, Epson reunió a periodistas y expertos para un evento que contó con un panel de expertos (entre ellos Anna Fusoni, Anthony Cenname, vicepresidente y editor de Wall Street Journal Magazine y Aliza Licht, jefe de marketing y comunicaciones EVP para Alice + Olivia y que dicho sea de paso me dejó bastante decepcionada sobre sus 'conocimientos')que hablaron sobre el futuro de la industria y mencionaron los beneficios de este tipo de tecnología, no solo para el desarrollo creativo de una marca, sino para el medio ambiente. Y el tema sostenible me quedó sonando, así que le pregunté al cerebro del proyecto, Alejandro Órdoñez, cómo una impresora puede ayudar a un proyecto de moda a ser sostenible.


"En la moda hay mucho desperdicio, cuando haces textiles pierdes mucho. Con la sublimación puedes hacer algunas cosas, como usar telas con materiales reciclados en cierto porcentaje, y lo más importante es que a la hora de hora de imprimir, imprimes lo que quieras o lo que vayas a usar. No tienes que desperdiciar nada. Y lo más importante es que Epson como compañía piensa en su impacto en el ambiente. Cuando haces el textil directamente, hay mucho derrame de agua. Lo que se ha tratado aquí es que en su diseño de impresoras la utilización de agua sea mínima". Ahí lo tienen: impresión y sostenibilidad. Y sí, es posible hacer este tipo de pequeños avances para que un día se logre un gran cambio.

Diseños de Eduardo Figueroa, de Guatemala.
Cuando se habla de innovación normalmente se pasa por alto el tema de la estética, y eso también pasa cuando se habla de sostenibilidad. Pero después del panel, me quedó claro que ambas cosas pueden ir de la mano.

Epson invitó a diseñadores de Brasil, México, Paraguay, Perú, Ecuador, Estados Unidos y también Colombia para que crearan una colección inspirada en su cultura, según me contó Lina Cantillo, la seleccionada por Colombia. En su colección cápsula, que tenía su sello de impecable sastrería masculina, Lina mostró estampados que le recordaban los cielos mágico de Villa de Leyva. "Siempre me inspiro en temas muy masculinos, y esta vez hice el enlace con los ponchos, las ruanas y todos los objetos de la cultura boyancense". El resultado fue una serie de trajes con estampados en azules y verdes, muy sicodélicos y modernos, justo para el tipo de hombre que viste Lina.

La propuesta de Lina Cantillo.


Cuando hablamos en el evento, Alejandro me dijo que "la creatividad no tiene código postal en Latioamérica". Y mirando el resultado de la convocatoria de Epson, puedo decir que tiene toda la razón. Lo que más me gustó de las propuestas (en especial la de Ana Guilfo, de Perú, fue la gran utilización del color en la colecciones de todos los diseñadores, sin importar la temática.

Hubo vestidos, trajes para hombre, un par de ideas bastante 'dark' y hasta un vestido inspirado en la masiposa monarca, diseñado por Emilio Mata, de México, que me recordó lo importante que es que los diseñadores exploren su identidad más allá de lo trivial (es como si un diseñador colombiano no hiciera sino vestidos sobre el sombrero vueltiao: para los demás es muy exótico, para nosotros es más de lo mismo); pero en general fue una gran muestra de creatividad. Vale la pena explorar más el trabajo de todos estos diseñadores, y si ustedes están interesados en saber más sobre ellos, o en los productos para 'hacer' sus propias telas, les recomiendo echarles ojo aquí.
Por Jen 

Fotos: Not So Blonde Blog, Cata Pérez Cadavid y Aqeel Toberia

Uno de los sueños de una persona que se dedique a la moda desde cualquiera de sus esferas (modelo, diseñador, fotógrafo, periodista, etc) es experimentar ese mundo fabuloso que se enmarca en las semanas de la moda más importantes del mundo: Nueva York, París, Milán, y Londres. No necesariamente en ese orden, pero ustedes entienden. El caso es que, como saben, Meli y yo estamos desde hace varios meses en dos de esas ciudades: Nueva York y París, y algo que no saben es que una de las cosas que más nos emocionada de vivir aquí era la posibilidad de estar cerca de ese mundo que uno ve como soñado, en la pantalla del televisor y en las revistas (y ahora en otras pantallas) como el epítome del glamur, la belleza y el estilo.


Llegué a Nueva York en septiembre de 2017, apenas un par de semanas antes de que comenzara la semana de la moda y entre organizarme en la universidad, mudarme, las lecturas y demás, no tuve tiempo de ponerme a pensar en desfiles y mucho menos en cómo entrar a ellos. Sin embargo, para esta temporada hubo un poquito más de tiempo y preparación, y tuve la fortuna de asistir a algunos desfiles y otros eventos alternos que me dejaron un par de cosas para contares, además de la sensación de que, guardando las proporciones, no estamos tan lejos en materia de diseño de las 'grandes' semanas de la moda. Aquí están mis conclusiones, muy subjetivas sobre mi primera vez en NYFW, además de unas fotos de street style buenisimas tomadas por mi amiga Cata Pérez.

1. ¿Acreditación? ¿Qué es eso? En NYFW puedes acreditarte como periodista, ni más faltaba. Pero a menos que seas Vanessa Friedman del New York Times, eso no garantiza entrada a todos los desfiles. Aquí la acreditación es puro adorno porque lo que realmente hay que hacer es contactar a las marcas para que te dejen tener una invitación a los desfiles. Es un trabajo complicado que algunas personas que ni tienen facilidad de entrar (como los bloggers) comienzan con semanas de anticipación. Al principio me pareció un poco raro, pero cuando uno comprende la magnitud del evento (se estima que en 2016 los asistentes a los shows fueron más de 125 mil, incluyendo desfiles alternos y otros eventos) es comprensible que la potestad de quiénes entran queden sobre las marcas. Y olvídense de conseguir entrada a última hora, si no estás en la lista, pues no entras. 



2. Menos es más, también por estos lados. Seguramente recuerdan esas imágenes de muchachas superglamurosas entrando a los desfiles con abrigo en los hombros (qué risa porque yo fui así), tacones altísimos, gafas de sol y un bolsito diminuto entrando a los desfiles. Claro, así entran varias, pero MUY POQUITAS. Aquí igual que en Colombia, hay una clara distinción entre la gente que viene de paseo (o a que le tomen la foto) y los que vienen a trabajar. A los primeros los verás super producidos bajándose del Uber (este año el patrocinador del transporte fue Lexus, por ejemplo) y posando para la cabina de E!, mientras que a los segundos los verás con un bolso gigante, tomando notas en vez de fotos y mirando la ropa de verdad. Por eso es que, igual que sucede en eventos como Colombiamoda o Bogotá Fashion Week, la comodidad es prioridad. Claro, hay que estar estilosos porque es norma, pero para unos termina siendo más importante que para otros, igual que allá. 

Aquí también es importante
un bolso grande para todo el día


3. Muchas alternativas. Los desfiles oficiales de la semana de la moda (no solo en Nueva York, sino en muchas ciudades) están agrupados en un solo calendario oficial, en este caso el del CFDA. Sin embargo, en Nueva York la semana de la moda es un evento de ciudad, algo que siempre he pensado debe ser ejemplo a seguir. Como los diseñadores aprovechan para presentar sus propuestas de forma paralela para capturar al público que llega a la ciudad y no alcanzó entrada para el desfile de Michael Kors, se satisface mucho más un nicho que tiene mucha demanda. Personalmente pude asistir a un evento llamado Style Fashion Week, que reúne a creadores independientes en una feria mucho más pequeña pero con todo el glamur y talento del caso.
 
Esto fue en Style Fashion Week, un evento muy pero muy interesante.
Creaciones en el Epson Digital Couture Project
También, en ese marco, Epson realizó su habitual Digital Project Couture para mostrar las propuestas de los diseñadores latinos que innovan en materia de textiles e impresión (sobre esto les contaremos más adelante), con un panel que estuvo muy interesante y que, aunque era por invitación, tuvo buena acogida de estudiantes y otro público que generalmente no tiene acceso a estas vitrinas. Y si quieren fiesta, en toda la ciudad hay after parties de Fashion Week, promociones en los restaurantes y mucho más. Un evento de ciudad. 

4. El estilo reina. Sea que vayan cómodas o con tacones imposibles (no fue mi caso porque me muevo en metro y los pies no me daban), siempre puedes contar con que la entrada de un desfile es el lugar más chic que te vas a encontrar en tu vida. Por supuesto, están esas mujeres tocadas por Dior que hacen de unos jeans y un statement coat todo un look digno de revista, y los que se pusieron todo el clóset encima pero que de alguna manera se ven bien. Aquí hay de todo, y lo mejor es que no sientes las miradas incómodas que puedes experimentar en otros lugares por atreverte a usar algo diferente. Todo lo contrario, la gente te halaga cuando llevas algo que les gusta. A mi me piropearon mucho mi collar de Paprika Pepper Me, porque moda colombiana hasta la muerte. 

¿Ven lo que les digo? Más sencilla y más chic, imposible.


5. Todo por la foto. Una de las cosas que hablábamos con Melissa y que más llamó mi atención fue la posibilidad de asistir a una semana de la moda como validación de trabajo bien hecho, como todo un logro. ¿Y cómo logramos eso en nuestros días? Con una foto, por supuesto. La cantidad de personas tomándose fotos a las afueras de Spring Studios y en las demás locaciones es verdaderamente impresionante. Pero más impresionante es el hecho de una gran mayoría ni siquiera tiene entrada a los desfiles, sino que asisten con su mejor look a ver si alguien se interesa en ellos y les toma la foto. ¿Y por qué? Pues porque así como hay decenas de personas buscando que les tomen foto, hay muchos fotógrafos esperando tomar esa foto. Yo me encontré con dos, que me salvaron porque mi amiga ya se había ido y terminé con algunas de las mejores imágenes que me han tomado jamás. 

Es en serio que estoy enamorada de estas fotos. 

Top y Pantalón: Arkiteckt
Collar: Paprika Pepper Me
Trench: Basement, de Falabella
Sabemos que extrañan nuestra reseña, pero esperen un poquito porque vamos a hacer algo más grande apenas se termine todo el mes y hayamos visto todas las pasarelas. También se viene el Fantasy Red Carpet y los Óscar, y muchas más cosas mientras nos quedamos sin dormir entre Parsons y el blog. Gracias por leer. 
By Jen and Meli.


One of the things we knew we were going to enjoy the most while living abroad was the chance to get involved in the different activities and events of the fashion industry (because we all know these are not really common in Colombia). Us nerds enjoy museums a lot, and it's great to have the opportunity to look at fashion in museums like real pieces of art and from perspectives that make you think beyond the actual object.

In New York we find key places such as the MET (with an emblematic exhibition opening in the spring, which was closed when we started at Parsons) and the Fashion Institute of Technology (FIT) have incredible fashion exhibitions almost all year round and with different and interesting themes. However, the one we enjoyed the most this season did it not only because of its size but because of its relevance. The Museum of Modern Art or MoMA opened its first fashion exhibit in over 40 years in the sixth floor of the gallery (it is so big it takes the entire floor). We're talking about 'Items: Is Fashion Modern?', a show aiming to frame pop culture within the different objects that have shaped history.
Las categorías en las que está dividida 'Items'
There are 111 categories of objects in total (we told you it's BIG), making this exhibition one of the biggest and most ambitious projects made not only at MoMA, but in the city. Walking through it takes time, so if you're in a rush don't even try it, you're going to waste your money.

The Invisible Dress from Calvin Klein. Don't you feel like
you saw it recently on the red carpet?
‘Items’ is split into very particular categories. It's starts from the inside, literally, with underwear and a section dedicated to special silhouettes, even the pregnant body (with special mannequins set next to the Wonder Bra from Victoria's Secret). It shows us a beautiful selection of black dresses (from Chanel to vintage Dior), and it also makes an interesting tour through objects such as the Ray-Ban Aviators, the wrap dress (strangely placed next to an Indian sari) and other elements like the leather jacket, the bikini and more.

Hello, beauties.


One of the most interesting things about Items is the question it includes in the tittle itself: Is Fashion Modern?, asking us about those objects that we think are modern and really cool and turns out they've been around for a will. Did you know those Adidas Superstar you've been wearing for a while (side note: stop it) were a hit in the 80's? Did you know the bomber jackets have also been around for years? That's how we did the entire exhibition, trying to find things that were really modern, and surprise, surprise... we couldn't find any! (Not that it's bad, it just makes the point). 


But what you can see at MoMA are different curiosities that actually make the point of the exhibition even stonger. Some of them, like the A-POC Queen (a textile made with a mix of cotton and nylon created by Issey Miyakee) were really impressive and some others, like a bottle of sun screen were pretty... weird. However, it's very important to adress the huge effort taken by the museum in the collection of the objects, most of them loans from brands and designers, and others commisioned to young designers. That last one was the part where we shout out of joy when we found the harem pants commisiones to young Colombian designer Miguel Mesa Posada.

These are the pants designed by Miguel Mesa.
Is it worth going? Of course. The exhibit is open through January 28th and every Friday, until 8 p.m, there's free entrance.  Spare a couple of hours and get ready to go out with some questions and wander, because it's not easy to go through.

Also in the U.S, Dominican-born designer Oscar de la Renta is being honored within the walls of a museum, open until the same date as 'Items' (January 28th). Almost 70 designs from the late designer are displayed in three halls of the Houston Museum of Fine Arts, on a walk-through his brilliant career. 



The Glamour and Romance of Oscar de la Renta, curated by Andre Leon Talley, includes different gowns from the archives of the brand and also his personal collection, as well as the archive of Pierre Balmain (brand that he led from 1993 to 2002), private owners and the collection of the Museum of Fine Arts, in Houston.


The gowns are put together to tell a magnificent story of the inspiration, muses and de la Renta's creative process throughout the years, organized in four different categories. The first one, opening the exhibition, shows the strong influence that Spain had on the designer, in this country was wheere he started his career. 

Visitors are welcomed by different outfits showing everything from the most literal interpretation until the most subtle hints of flamenco dancers and 'matador' outfits (also, we could spot a beautiful red gown worn by Beyonce in a Vogue editorial in 2013) that gives an very strong impression of the essence of the brand.


The second part dazzled us woth embroideries, brocades and details reflecting inspirations from Russia, China, Japan and other Asian countries that were present in some of his designs. We could even see Russian-inspired bridal gowns and some others with orient inspiration and cuts. 


The tour goes un with another go-to theme for De la Renta: nature. This we can see in gowns with beautiful flower prints and dream wedding gowns, among them the one made for Amal Clooney, the last one designed by Mr Oscar himself (and of course, this is the closest we've ever been from George).

Amal Clooney's wedding dress.

The final part is the 'night room', with dresses worn by some of the most important first ladies, fashion icons and celebrities of our days: from Taylor Swift to Penelope Cruz, Kirsten Dunst and Karlie Kloss during big red carpets and galas, showing the power and importance of the brand among Hollywood's jet set (although we did miss the one worn by Sarah Jessica Parker at the 2014's MET Gala).

¿Remember Taylor Swift during 2014's MET Gala?
Though this exhibition can be perceived a little small if we put it against some others (like Items or anything at the MET), it does a great job showing the less known details of the life and creation of Oscar de la Renta, specially how big of an influence his wife Annete was, thanks to some of the dresses worn by her, included in the show.

In any way,  The Glamour and Romance of Oscar de la Renta brings the designer to the ground and makes it look more human, while at the same time showing his enormous talent and reminding us of the big hole he left in the industry.

If you have the chance to visit any of this shows, just do it! And of course, show us your pictures. Also, if yoy think there's an exhibit you would like us to review in New York or Paris, let us know!