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Por Jen

Fotos: Fashionista y Vogue
Como cada año, la Semana de la moda de Nueva York llegó y se fue, con su seguidilla de desfiles repartidos por toda la ciudad, los cientos de fotógrafos agolpados en todas las esquinas y otra cantidad de detalles que tal vez les contaré más adelante en otro post. Con Nueva York arranca un mes frenético de desfiles y eventos que las editoras de moda de todo el mundo siguen al detalle, y que nosotros seguimos desde nuestras pantallas con atención (con excepción de algunas felices ocasiones en las que podemos asistir). Y esta vez, la temporada de definir las tendencias para la primavera de 2020 empezó con un contendor muy fuerte: el power suit.

Por Jen

Fotos: Vogue Runway

Llegó nuevamente una de las semanas más ocupadas del año: New York Fashion Week. Y aunque esta temporada no hubo tiempo de chismosear nada, nadita, en persona (gracias, tesis querida), pero no podíamos dejar de reseñar una de las épocas en las que más disfruto mirar una pasarela tras otra, así que aquí estamos otra vez.

Para el otoño de 2019 hubo muchas inspiraciones, por supuesto, pero muchos de los diseñadores/marcas que reseñamos tienen en común dos cosas que nos encantaron: guiños al 'power suit' de los 80 con aires muy, muy modernos, y una sutil oda a la nostalgia, con siluetas retro en hombreras, abrigos llamativos y, sobre todo, ¡supermodelos! Sí, así como lo leen... algunos nombres que hace mucho tiempo no se escuchaban, y que le imprimieron un sello especial a la seguidilla de Kaias, Gigis, Bellas y todas las chicas de Instagram que aunque bellas, no se comparan con las modelos de verdad. 

Marc Jacobs


Ustedes saben que yo no puedo ser imparcial con Marc. Pero esta temporada me sorprendió darme cuenta de lo balanceado que mi showman favorito se ha vuelto, sin perder su esencia teatral. Para el otoño de 2019, Marc propuso una danza de siluetas que incluye grandes faldas, hombros al aire para los vestidos y abrigos de colores, que resultan refrescantes para el invierno que siempre está lleno de azul navy, morados y verdes. Y aunque Marc los usó, junto con el negro, logró juntar una gran paleta que llega a las más osadas y también a las que tienen un poco de miedo a atraverse; además de cerrar con el titular más grande de la semana de la moda: el regreso de Christy Turlington después de casi 30 años, en un vestido hermoso que solo nos recordó la época de las amazonas que ella lideró. 

Jason Wu





Desde la temporada pasada, Jason Wu decidió dividir sus presentaciones entre Jason Wu, la firma de ready to wear, y Jason Wu Collection, que se presenta en el mismo calendario pero que está más orientada al trabajo a mano. Algo así como su propia versión de alta costura sin tener que pasar por todos los requerimientos parisinos.


Y aunque la estética de Wu no es ajena a este blog, debo admitir que a esta colección llegué por nuestra amiga Daniella, la famosa Gastroglam, que amó el vestido palo de rosa. Y debo decir, que yo amé todo. La colección, compuesta por solo 18 looks, muestra un lado muy suave de Jason Wu quién, inspirado en los pétalos de las flores, creó un universo de vestidos de fiesta que apela a la más femenina de las mujeres. Y aunque los vestidos largos son especialmente bellos, los cortos se roban el show por ser juguetones, y un contraste bello para el otoño.
 
Christian Siriano

Este año, Christian Siriano fue parte de la polémica de la temporada. Unas horas después de mostrar su colección, Siriano fue señalado por Diet_Prada de copiar un diseño de Valentino, que dicho sea de paso, sí se parece mucho al suyo. Como respuesta, el diseñador decidió retirar el vestido de la colección (es decir, no llegará a las tiendas) y aseguró que como director creativo no puede encargarse de cada vestido que sale. Ahí flaqueó porque el papel de un diseñador/director creativo es precisamente ese, crear y supervisar los diseños de una colección, así que lavarse las manos así es simplemente una muy mala excusa.


Pasando ese punto, la colección atrajo miradas porque como siempre, estuvo preciosamente ejecutada. Comenzó con una ola de plateados que desembocó en una mezcla con negro, dándole paso al azul klein que jugó con volúmenes y largos de faldas de una manera exquisita. Hubo abrigos de piel falsa, trajes de dos piezas (¿empiezan a ver un patrón?) y vestidos de fiesta espectaculares. Y además, hubo algo para todas las tallas, algo tradicional en Siriano que simplemente nos hace quererlo cada día más.

Oscar de la Renta


Desde el retiro del diseñador (que falleció algunos meses más tarde) cada colección de Oscar de la Renta ha sido como descubrir un atributo más de la marca, atada a los años de tradición y estética que tan cuidadosamente forjó el dominicano. Esta vez, la colección tuvo pantalones cortados de forma exquisita, combinados con crop tops (desde aquí siento a Meli voltear los ojos) y abrigos con texturas bien interesante. Mis favoritos estuvieron, sin embargo, en la mitad: los vestidos devoré (una técnica en la que el terciopelo es 'quemado' para que quede mitad transparencia y mitad terciopelo) con unos colores bellos y perfectos para esta temporada de alfombras rojas. La alegría de Óscar sigue estando ahí, pero ahora es una mujer que puede vestirse de su diseñador favorito en cualquier momento del día.

Carolina Herrera


Esta situación es muy similar a lo que sentimos con Óscar de la Renta, porque desde que la gran Carolina dio un paso al costado, siempre hay mucha expectiva hacia lo que Wes Gordon va a mostrar, y nos alegra anunciar que la esencia de la marca sigue intacta, con algunos toques más divertidos y frescos, una muestra de actualidad necesaria. Para el otoño, Carolina Herrera rompe la regla gringa de no usar blanco después del Día del Trabajo (que en este país cae en agosto, ajá), y propone atuendos completamente blancos para combatir el frío, pero también propone fucsias, amarillos, azules y verdes en un desfile de vestidos de coctel que llevan el sello CH y trajes poderosos perfectos para una clienta joven y dinámica.

Self-Portrait 


Una de las cosas más chéveres que me ha traído mi trabajo en The RealReal es acercarme a marcas que antes no había rozado, y una de las que me tiene enamorada últimamente es Self-Portrait. La razón está en su mezcla atrevida de estampados, sus juegos de volúmenes y su estética que también es una mezcla de todo. En este desfile, por ejemplo, combinaron las siluetas delicadas con baletas, en vez de tacones, con modelos calvas de maquillaje fuerte. Los contrastes de la marca, que tiene un trabajo de encaje de colecciones pasadas bue-ní-si-mo, son un encanto que vale la pena mirar.

Cushnie 
La primera en este collage es Paula Nieto, una modelo
barranquillera que promete mucho.
Siento que Melissa va volver a voltear los ojos, es más, va a regañarme cuando vea esto pero aquí va: nunca antes un montón de terciopelo se vio mejor. A través de este material que usado de manera exagerada puede verse muy mal, Carly Cushnie mostró que el universo femenino es mejor que vestidos, y además que las texturas enriquecen cualquier atuendo por sencillo que sea.


Y eso fue lo que pasó aquí: la textura del terciopelo hizo más interesante un conjunto 'sencillo' de top y pantalón, o un traje con la cintura marcada, en colores propios del otoño como el vino o el azul. Y, para coronar esta pasarela simple y femenina, tuvo la presencia de una modelo colombiana: Paula Nieto. Esta chica, junto con Natalia Montero y Salomón Díaz hace parte de los talentos colombianos en las pasarelas de Nueva York, y guarden el nombre porque la van seguir viendo, y por supuesto nosotros se los vamos a contar.

Elie Tahari






Hablando de terciopelo, power suits y supermodelos, Elie Tahari tuvo una colección que lo reunió todo. Para este otoño se inspiró en los 70, la era que vio nacer la necesidad de las mujeres de verse poderosas en los entornos laborales, y creó pantalones de cuadros, abrigos con 'animal print', plisados y mangas con volumen. Todo dentro de una paleta de neutros que contrastó con azules y verdes, cerrando con Christie Brinkley, ícono de la decada en que se inspiró, envuelta en un traje de terciopelo verde que nos recordó que hay ciertas cosas que nunca cambian.


Tadashi Shoji


Marquen estas palabras: azul klein y verde esmeralda para el otoño de este año. Y nosotras no podíamos estar más felices, como me hizo feliz la colección de Tadashi Shoji, repleta de colores joya. Para esta vez, el diseñador se inspiró en las batas de los monjes asiáticos y jugó con las mangas y los largos de las faldas, pero también con drapeados, encajes y un detalle precioso: el efecto degradado de los colores. Atención especial para el enterizo azul de mangas caídas en el que quiero vestirme este y todos los días de mi vida, y los vestidos de fiesta que alguien se tiene que poner para los Óscar, espero no me decepcionen.



Por Jen

Fotos: WWD y Vogue Runway
Llegó a su final una edición más de NYFW. Una que sentí especialmente cercana, por la oportunidad de asistir a más eventos y ver de cerca las experiencias relacionadas con el evento que, como ya les había comentado antes, es más que una serie de pasarelas, es un evento en el que se vuelca la ciudad entera y  se convierte en el epicentro de la semana para muchos de los involucrados en otras industrias, como el turismo y la hospitalidad (hoteles, restaurantes, etc).

En esta ocasión, pudimos ver algunos regresos físicos a la programación de los desfiles (Rodarte, por ejemplo, luego de estar algún tiempo presentándose en Londres) y también el 'regreso' creativo de algunos diseñadores de nuestros amores (ya ahorita se darán cuenta de quién hablo pero seguro ya saben), armados de un poquito de polémica y hasta una pelea que nafda tuvo que ver con la moda pero que terminó empañando una gran colección. Pero como esto noes un blog de celebridades sino de moda., les traemos algunas de las colecciones que más llamaron nuestra atención durante New York Fashion Week, preparados para una primavera que nos devuelve a hace un par de años, cuando el neón era rey (¿alguien guardó los satchels?).

Christian Siriano

Desde hace tiempo, Christian Siriano hizo público su compromiso de vestir a la mujer sin distinción de tallas, y esto se hace claro cuando se trata de vestirlas para los climas más cálidos. El carismático diseñador, que ha asegurado en otras ocasiones que quiere que mujeres como su mamá y su hermana, que no son talla cero ni modelos, puedan encontrar ropa hermosa en sus colecciones, volvió a presentar un trabajo coherente con esta idea y decidió no esconder a las modelos de talla grande bajo la uniformidad del negro. Al contrario, para su colección ss19 creó un sueño de vacaciones tropicales, en los que el negro jugó de acompañante del animal print, el verde, rosa y azul neón, que fueron las verdaderas estrellas. Siriano no se guardó nada y mostró vestidos ceñidos, faldas princesa llenas de tul y un infaltable en cualquier colección en nuestros tiempos: el power suit.


Mención especial también para su voz política: aunque fue una sola, la camiseta de 'Vote for Cynthia' resonó bastante entre los asistentes. Y pensar que hay quienes siguen diciendo que la moda y la política nada que ver...

Tom Ford 

En su reseña para el New York Times (que pueden leer en inglés aquí), Vanessa Friedman resaltó que la colección de Tom Ford fue una oda a la elegancia, al ready-to-wear que enamoró a la moda y en el que no se veían los tenis. Yo celebro eso, no solo porque le fangirlee a Vanessa cada vez que puedo, sino porque da gusto encontrar diseñadores que no tienen que pegarse de cualquier cosa para resonar, así no vaya con su estilo. Tom Ford es un rebelde que sigue sus propias ideas, sin importar la estación o el momento, y esta no fue la excepción: uniformó a sus mujeres de faldas lápiz y chaquetas de cuero con texturas, blazers estructurados y algunos toques de encaje y tul, todo pensando en una fémina poderosa y que no le tiene miedo a nada. A los hombres, también los llevó por una estética muy suya: trajes con estrustura y toques 'dandy' en algunos tonos de 'nude' y lila (con textura, para crear una sensación unisex) con las mujeres, todo con ese toque de elegancia en un mundo en el que 'athleisure' no tiene cabida.

Marc Jacobs

Ok, llegó el momento de opinión. De entrada, si usted es asiduo de este blog sabe que Marc Jacobs es uno de mis diseñadores favoritos y que ejercer la imparcialidad cuando se trata de èl es una tarea titànica para mi. Ahora, vamos a los hechos: el desfile comenzó tarde, MUY TARDE, y no hay excusa para eso. Luego èl se disculpó en un post de Instagram alegando temas técnicos y demás, pero la realidad es que empezar un desfile una hora y media tarde, no es muy excusable que digamos. SIN EMBARGO, Marc Jacobs es uno de los diseñadores más tarscendentales de nuestros tiempos, así que uno no entiende cuál es la bulla por un tema que a cualquiera se le puede salir de las manos. ¿Que hubo gente que se fue porque tenían vuelos? Respetable. ¿Que hubo gente que prefirió irse porque iban a llegar tarde a ver el 'desfile' de Savage x Fenty, la línea de ropa interior de Rihanna? ¿¡CÒMO!?


Me perdonarán los fans de Riri (que dicho sea de paso, no es de los amores de este blog), pero si uno está invitado a los dos desfiles y decide no quedarse a ver a Marc Jacobs por irse a ver ropa interior, tiene que reevaluarse. Primero, porque la ropa interior básicamente es lo mismo siempre y cranearte un show no te hace diseñadora así pongas modelos de todas las tallas (Momento #AmigaDateCuenta) y segundo, porque casualmente esa vez que estuvo tarde, Marc presentó una de las mejores colecciones de su historia reciente. Hubo pantalones estilo 'paperbag', faldas a la cintura en corte A y vestidos hechos con una sastrería impecable, así como boleros, tules y flores gigantes de seda que nos hicieron suspirar. El neoyorquino no escatimó en la cuota de drama, y puso en la pasarela prendas para esas 'showgirls' de las que parecía haberse despedido cuando se fue de Louis Vuitton (y rompió mi corazón en mil pedazos). Mención especial para la forma como llevó el rosa del pastel al fucsia, combinado con naranja y plumas para crear toda una expresión multicolor.

Alice + Olivia



La firma es una de las tantas de NYFW que hace un tiempo abandonó la idea del desfile y se decantó por una presentación más pequeña y sobria, solo para prensa especializada. Fieles a su estética juvenil y juguetona, le apostaron todo al color para esta primavera, con el amarillo limón como caballito de batalla. Maxivestidos ultrafemeninos, con cinturas marcadas y corte halter; estampados bohemios y florales contrastaron con power suits de pantalones palazzo, combinados a un solo tono y sin una pizca de miedo a resaltar.


En esta colección no hay básicos: los únicos neutros sirven el propósito de la primavera a manera de rayas y looks unicolor que no tienen nada de simple, pero resultan bellos y poderosos. 


Eckhaus Latta


Esta marca es la nueva transgesora del patio del colegio, el nuevo niño 'cool' de la clase. Desde hace un par de temporadas, cuando comenzaron a incorporar todo tipo de tallas y siluetas (ellos fueron de los primeros en poner a una embarazada en la pasarela, toma lo tuyo Rihanna) y a presentar sus colecciones en un estudio en Bushwick, lejos de Spring Studios y el bullicio de Manhattan, se desmaracaron de la escena mainstream y quisieron hacer las cosas a su ritmo. Sin embargo, el resultado no había tenido un balance indicado hasta ahora, que presentaron una colección que grita independencia, pero también diseño de grandes ligas. Chauquetas bien construidas, pantalones con ajustes que funcionan a diferentes tallas, y prendas clásicas en general con un toque edgy: eso es ser verdaderamente innovador, reinventar lo mismo y abrir el espectro de lo que ya conocemos en vez de poner en la pasarela cosas que nadie se pondría. Y lo de Eckhaus Latta, como ellos, se lo pondría el niño cool del colegio, pero de cualquier clase, color y talla. Y eso es maravilloso.

Carolina Herrera


De lo 'cool' pasamos a lo ensoñador, con una particularidad: después de la sentida despedida de la legendaria Carolina Herrera como diseñadora de su marca la temporada pasada, todos estábamos a la expectativa por ver lo que Wes Gordon tenía preparado para continuar con el legado de una de las mujeres que más clase y distinción le ha puesto al diseño latino, al que elevó a la categoría de lujo mundial. Y parece que Gordon pasó el examen con creces.



En la pasarela vimos la estela de femineidad que ha caracterizado siempre a la firma, con pequeñas licencias creativas que resultan válidas para un debut: estampados mínimos (con excepción de unas flores de gran tamaño en un par de faldas), botas altas con bordados y crop tops, que se mezclaron con la impecable sastrería de blazers en colores claros,crochet, faldas lápiz y otras de cortes en A, todo muy lady-like, muy Carolina Herrera, pero con un aire fresco que en unas cuantas temporadas sabremos si llegó para quedarse.

Monique Lhuillier


Hay cosas que nunca cambian, y una de ellas es nuestro amor por los vestidos ultrafemeninos y románticos, como los de Monique Lhuillier. Claro, en la vida hay espacio para todo y las tendencias son una maravilla de ver y vestir, pero las piezas ensoñadoras alimentan nuestro amor por la moda (el de Jeniffer y Melissa, que nadie se tome esto literal). Y esta presentación de ML no fue la excepción, uno no sabe qué pieza es más bella que la anterior, y todo, como con Tom Ford, en medio de sus propias reglas. Tules de colores nude y también otros más serios como azul noche y negro, flores
(para primavera, qué innovador) y algunos toques de azules, verdes y rosas para alegrar la temporada. No hay nada transgresor, no hay nada que no se haya hecho antes: solo ropa hecha para una mujer que sueña con ese vestido en su clóset para un día especial, y que ama lo clásico con un toque de modernidad.

Prabal Gurung

Nepal. Allá, por esos lados para los que casi nadie mira nunca, nació Prabal Gurung, en medio de mujeres de pueblos pequeños que celebraban el color, como quiso hacerlo él en esta colección. Y para esas mismas mujeres, el diseñador reafirmó un compromiso del que también hace parte hace tiempo: crear para la diversidad, para todo tipo de cuerpo. Hubo neones, colores fuertes mezclados con blanco, boleros y sportswear. Importante hacer zoom a los bloques de color, una tendencia de hace años (por la misma época en que los neón eran estrellas) que parece querer volver, muy a mi pesar.

Y también importante resaltar la inclusión de hombres en el trabajo de la marca, sobre los cuales Prabal dijo se había sentido muy "cómodo" diseñando. Y se notó. Fue una inclusión orgánica, casi que basada en la ausencia de roles de género. Para Prabal los colores no son exclusivos de ellas o ellos, y muchas de las siluetas, tampoco.
Por Jen 

Fotos: Not So Blonde Blog, Cata Pérez Cadavid y Aqeel Toberia

Uno de los sueños de una persona que se dedique a la moda desde cualquiera de sus esferas (modelo, diseñador, fotógrafo, periodista, etc) es experimentar ese mundo fabuloso que se enmarca en las semanas de la moda más importantes del mundo: Nueva York, París, Milán, y Londres. No necesariamente en ese orden, pero ustedes entienden. El caso es que, como saben, Meli y yo estamos desde hace varios meses en dos de esas ciudades: Nueva York y París, y algo que no saben es que una de las cosas que más nos emocionada de vivir aquí era la posibilidad de estar cerca de ese mundo que uno ve como soñado, en la pantalla del televisor y en las revistas (y ahora en otras pantallas) como el epítome del glamur, la belleza y el estilo.


Llegué a Nueva York en septiembre de 2017, apenas un par de semanas antes de que comenzara la semana de la moda y entre organizarme en la universidad, mudarme, las lecturas y demás, no tuve tiempo de ponerme a pensar en desfiles y mucho menos en cómo entrar a ellos. Sin embargo, para esta temporada hubo un poquito más de tiempo y preparación, y tuve la fortuna de asistir a algunos desfiles y otros eventos alternos que me dejaron un par de cosas para contares, además de la sensación de que, guardando las proporciones, no estamos tan lejos en materia de diseño de las 'grandes' semanas de la moda. Aquí están mis conclusiones, muy subjetivas sobre mi primera vez en NYFW, además de unas fotos de street style buenisimas tomadas por mi amiga Cata Pérez.

1. ¿Acreditación? ¿Qué es eso? En NYFW puedes acreditarte como periodista, ni más faltaba. Pero a menos que seas Vanessa Friedman del New York Times, eso no garantiza entrada a todos los desfiles. Aquí la acreditación es puro adorno porque lo que realmente hay que hacer es contactar a las marcas para que te dejen tener una invitación a los desfiles. Es un trabajo complicado que algunas personas que ni tienen facilidad de entrar (como los bloggers) comienzan con semanas de anticipación. Al principio me pareció un poco raro, pero cuando uno comprende la magnitud del evento (se estima que en 2016 los asistentes a los shows fueron más de 125 mil, incluyendo desfiles alternos y otros eventos) es comprensible que la potestad de quiénes entran queden sobre las marcas. Y olvídense de conseguir entrada a última hora, si no estás en la lista, pues no entras. 



2. Menos es más, también por estos lados. Seguramente recuerdan esas imágenes de muchachas superglamurosas entrando a los desfiles con abrigo en los hombros (qué risa porque yo fui así), tacones altísimos, gafas de sol y un bolsito diminuto entrando a los desfiles. Claro, así entran varias, pero MUY POQUITAS. Aquí igual que en Colombia, hay una clara distinción entre la gente que viene de paseo (o a que le tomen la foto) y los que vienen a trabajar. A los primeros los verás super producidos bajándose del Uber (este año el patrocinador del transporte fue Lexus, por ejemplo) y posando para la cabina de E!, mientras que a los segundos los verás con un bolso gigante, tomando notas en vez de fotos y mirando la ropa de verdad. Por eso es que, igual que sucede en eventos como Colombiamoda o Bogotá Fashion Week, la comodidad es prioridad. Claro, hay que estar estilosos porque es norma, pero para unos termina siendo más importante que para otros, igual que allá. 

Aquí también es importante
un bolso grande para todo el día


3. Muchas alternativas. Los desfiles oficiales de la semana de la moda (no solo en Nueva York, sino en muchas ciudades) están agrupados en un solo calendario oficial, en este caso el del CFDA. Sin embargo, en Nueva York la semana de la moda es un evento de ciudad, algo que siempre he pensado debe ser ejemplo a seguir. Como los diseñadores aprovechan para presentar sus propuestas de forma paralela para capturar al público que llega a la ciudad y no alcanzó entrada para el desfile de Michael Kors, se satisface mucho más un nicho que tiene mucha demanda. Personalmente pude asistir a un evento llamado Style Fashion Week, que reúne a creadores independientes en una feria mucho más pequeña pero con todo el glamur y talento del caso.
 
Esto fue en Style Fashion Week, un evento muy pero muy interesante.
Creaciones en el Epson Digital Couture Project
También, en ese marco, Epson realizó su habitual Digital Project Couture para mostrar las propuestas de los diseñadores latinos que innovan en materia de textiles e impresión (sobre esto les contaremos más adelante), con un panel que estuvo muy interesante y que, aunque era por invitación, tuvo buena acogida de estudiantes y otro público que generalmente no tiene acceso a estas vitrinas. Y si quieren fiesta, en toda la ciudad hay after parties de Fashion Week, promociones en los restaurantes y mucho más. Un evento de ciudad. 

4. El estilo reina. Sea que vayan cómodas o con tacones imposibles (no fue mi caso porque me muevo en metro y los pies no me daban), siempre puedes contar con que la entrada de un desfile es el lugar más chic que te vas a encontrar en tu vida. Por supuesto, están esas mujeres tocadas por Dior que hacen de unos jeans y un statement coat todo un look digno de revista, y los que se pusieron todo el clóset encima pero que de alguna manera se ven bien. Aquí hay de todo, y lo mejor es que no sientes las miradas incómodas que puedes experimentar en otros lugares por atreverte a usar algo diferente. Todo lo contrario, la gente te halaga cuando llevas algo que les gusta. A mi me piropearon mucho mi collar de Paprika Pepper Me, porque moda colombiana hasta la muerte. 

¿Ven lo que les digo? Más sencilla y más chic, imposible.


5. Todo por la foto. Una de las cosas que hablábamos con Melissa y que más llamó mi atención fue la posibilidad de asistir a una semana de la moda como validación de trabajo bien hecho, como todo un logro. ¿Y cómo logramos eso en nuestros días? Con una foto, por supuesto. La cantidad de personas tomándose fotos a las afueras de Spring Studios y en las demás locaciones es verdaderamente impresionante. Pero más impresionante es el hecho de una gran mayoría ni siquiera tiene entrada a los desfiles, sino que asisten con su mejor look a ver si alguien se interesa en ellos y les toma la foto. ¿Y por qué? Pues porque así como hay decenas de personas buscando que les tomen foto, hay muchos fotógrafos esperando tomar esa foto. Yo me encontré con dos, que me salvaron porque mi amiga ya se había ido y terminé con algunas de las mejores imágenes que me han tomado jamás. 

Es en serio que estoy enamorada de estas fotos. 

Top y Pantalón: Arkiteckt
Collar: Paprika Pepper Me
Trench: Basement, de Falabella
Sabemos que extrañan nuestra reseña, pero esperen un poquito porque vamos a hacer algo más grande apenas se termine todo el mes y hayamos visto todas las pasarelas. También se viene el Fantasy Red Carpet y los Óscar, y muchas más cosas mientras nos quedamos sin dormir entre Parsons y el blog. Gracias por leer.