Camp: Notes on Fashion, una exhibición con verdadera sustancia

/ 12:32 a. m.
Por Jen


Hace ya un mes y medio que nos sentamos a tuitear sobre el primer lunes de mayo, la tan conocida y amada Gala del Metropolitan Museum of Art o MET, como se conoce en todo el mundo. Y sí, no puedo creer que hasta ahora, mes y medio después, esté escribiendo de ello. Más aun porque hace mes y medio visité la exhibición por primera vez y se las mostramos en Instagram (si no la han visto, vayan a nuestro perfil y busquen la historia destacada que se llama Camp), pero como todavía tenemos hasta el 8 de septiembre, y sabemos que hay muchos que tienen a Nueva York en sus planes de verano (o no, pero todavía quieren el chisme), les traemos una reseña más en detalle.

Como saben, Camp: Notes on Fashion es la exhibición 2019 correspondiente a la muestra que cada año realiza el Costume Institute del Metropolitan Museum of Art. Entre otras temáticas, las exhibiciones se han centrado en el trabajo de Schiaparelli y Prada, Charles James y Alexander McQueen; pero también en temáticas más amplias como la aplicación de la moda en la tecnología y, en lo que fue su exhibición más visitada y ambiciosa hasta la fecha, la imaginación católica. Para este año, el MET y su equipo de curadores (dirigidos por el famoso Andrew Bolton) decidieron que la temática de la exhibición sería la estética Camp, teniendo como punto de partida el ensayo 'Notes on Camp', que publicó la escritora estadounidense Susan Sontag en 1964. Camp: Notes on Fashion es la perspectiva del museo en una estética que abraza el artificio y la exageración para traducirla al vestuario, y por primera vez logra con éxito traducir el mundo académico a la exhibición.

Izquierda: Balenciaga, 1952. Derecha: Thierry Mugler Haute Couture, 1995


En nuestro post de la exhibición del año pasado, Heavenly Bodies, hablamos un poco de cómo es posible que la perspectiva sobre una exhibición de moda cambie con la preparación y el estudio. Cuando Melissa y yo visitamos nuestra primera exhibición del MET, Manus Ex Machina en 2016, nos dedicamos a admirar la exquisitez de las piezas, su dedicada elaboración y su pertinencia con el tema. Poco nos interesaron los aspectos logísticos, los guiños de la curaduría, porque no podíamos identificarlos con claridad. Para el año pasado, después de un año de Fashion Studies, todo cambió, y eso se reflejó en nuestra reseña, que no fue la más positiva para una exhibición que quiso ser demasiado 'popular' y a mi parecer perdió la sustancia y la seriedad. Con Camp, estoy muy feliz de reportar que la experiencia fue distinta.

La entrada a la exhibición: rosa y bien nutrida


Lo primero que hay que decir es que es la primera vez en mucho tiempo que el Costume Institute escoge una temática ampliamente discutida en la academia como el eje central de la muestra, algo que, hasta donde me llega la memoria (no encuentro registro del tema) yo no había visto. Lo más cercano a una exploración cultural había sido China Through the Looking Glass y esa exhibición fue ampliamente criticada, y ni hablemos de Heavenly Bodies que me va dando escozor: una exhibición que el Vaticano básicamente manipuló para que fuera toda sobre la religión católica y terminó siendo una colcha de retazos regada por todo el museo sin ningún hilo conductor.



Con Camp, el tono se redujo considerablemente (una ironía, teniendo en cuenta el tema), pero fue la mejor decisión. La exhibición está ubicada en la galería Iris and B. Gerald Cantor, en el ala oeste del museo, y es una explosión de ese artificio y exageración que defiende el concepto de Camp. Sin embargo, dado el peso teórico del concepto (que te explicamos a profundidad aquí), era necesaria una ilustración amplia. Y ahí el MET cumplió. El diseño de la exhibición comienza con una aclaración certera: Susan Sontag no se inventó el Camp (hay muchos creyendo que sí) y tampoco es un concepto que haya nacido de forma paralela al ensayo que es la base de la muestra. En textos largos pero que vale absolutamente la pena leer, se explica la transición y transformación del concepto, desde el siglo II antes de Cristo.

Representación de Frederick 'Fanny' Park y Ernest 'Stella'
Boulton, a quienes se les fue confiscado "vestuario drag" en 1870


Camp, según nos explica el recorrido, es un concepto que se definió en el siglo 20, pero que tiene raíces mucho más profundas. El equipo del Costume Institute situó este origen en el concepto del 'Beau Ideal', en el siglo XIX, cuando se empezaron a dibujar las nociones del ideal masculino perfecto y esto dio paso a ideas sobre amor entre hombres y las poses exageradamente estéticas del género. La exhibición comienza entonces a dividirse en cuatro secciones más: Camp como estética en el mundo de los reyes franceses (que usaban la expresión 'Se Camper' como instrucción para posar de manera exagerada), la relación de la idea de Camp y la homosexualidad (pasando por autores gay como Oscar Wilde y 'vistiéndolo con su idea de Camp); los conceptos de High Camp y Low Camp de Christopher Isherwood y, finalmente, las notas de Sontag. En esta última sección de las galerías 'con sustancia' de la exhibición, se escogieron notas del ensayo y se asociaron con ciertas piezas de la exhibición de distintas èpocas y universos del vestuario y la decoración.

Oscar Wilde, fotografiado por Napoleon Sabony, 1882. Recreación de
vestuario con una chaqueta de piel sintética de Gucci.

Las nociones de alto y bajo camp, de la mano de Isherwood, agrupan la estética 'queer'
en el concepto de bajo camp, con el marinero como símbolo de esa estética, en la década del 40
No podía faltar, por supuesto, el homanaje a Sontag.
En las asociaciones de las notas de Sontag no falta la literalidad: "camp es una mujer con un vestido
lleno de plumas". El vestido es de Balenciaga, otoño 1965

Después de un contexto con peso que, insisto, vale la pena leer, el recorrido pasa por un corredor con más citas de Camp en las que podemos ver, entre otros, el Mugler vintage que se puso Cardi B en los Grammy, y llega al salón principal de la exhibición, una sala con 'vitrinas' de muchos colores que ofrecen una visión sicodélica y colorida del espacio, nada más camp. Allí, los diseños fueron agrupados "bajo 18 premisas que comunican aspectos de la sensibilidad camp", cada ensable con una explicación o cita de por qué están en dicho grupo. Allí encontramos diseños de Moschino (tanto de Franco Moschino como de Jeremy Scott, que encontró en esta exhibición su nicho perfecto para exhibirse), Burberry, Paul Poiret, Mary Katranzou y Bob Mackie, entre muchos otros, haciendo eco de la teatralidad y exageración del camp, con diseños tan llamativos como la cabeza de flamingo que adorna las piezas publicitarias de la muestra (de Bertrand Guyond para Schiaparelli), el vestido de cisme de Bjork, diseñado por Marjan Pejoski (que por cierto estaba bastante maltratado, se nota que el equipo de conservadores lo tuvo que haber rescatado en condiciones malucas) y otros menos mainstream como el belga Walter van Beirendonck, el estadounidense Michael Travis o el indio Manish Arora.

Vistas generales de la exhibición
Izquierda: Mary Katranzou, primavera 2011. Derecha: Paul Poiret, 1912

Izq: Walter van Beirendonck, otoño 2001. Der: Commes des
Garcons, primavera 2018
Precisamente esa mezcla balanceada de nombres y marcas populares con otras menos célebres es una de las características que, a mi juicio, hace más rica la composicion de Notes on Fashion. El año pasado habíamos criticado este aspecto porque se sintió como una réplica de la semana de la moda sin ninguna justificación, pero aquí al menos quisieron ponerle un poco de orden, un tono más serio y justificar algunas apariciones de diseñadores que encajan en la idea de camp, que de por si es una noción extensa y flexible, así que no había mucho que estuviera fuera de los límites.

Camp es el doble sentido en que las cosas pueden ser tomadas, dice la leyenda de esta
vitrina, con vestidos de 'ilusiones ópticas' de Chloé, invierno 1983 (izquierda) y Gucci, resort 2018 (derecha)

Romance Was Born (Australia), primavera 2015

Diseño de Bob Mackie, estilista y vestuarista de Cher, la reina del camp de su época

Ahora, cuando digo que algunas apariciones fueron justificadas es cuando viene la primera queja... porque muchos nombres siguen estando ahí sin razón. El año pasado, en una de mis clases, tuve la oportunidad de visitar el archivo y las oficinas de los conservadores del instituto, y nos mostraron algunas piezas que harían parte de la exhibición de este año. No nos dijeron nada, pero casi todo era Gucci, lo que hace pensar que ya tenían una temática definida (Vanessa Friedman asegura que Andrew Bolton está "obsesionado" con Camp) y que simplemente buscaron marcas que encajaran. Nada raro, dirían ustedes, si no fuera porque meses después, cuando se anunció el tema, se anunció que Gucci sería uno de los patrocinadores principales y que Alessandro Michele estaría entre los co-chairs de la gala. Es casi como si Gucci estuviera comprando su participación en la exhibición, como lo hizo el año pasado Dolce & Gabbana. Aquí hay que aclarar que no estoy diciendo de ninguna manera que Gucci no encaja en la estética camp, pues por más que Michele no sea de mis afectos entiendo su relación con la temática, pero sería también interesante preguntarse qué tanto Gucci habríamos visto de no ser por esta alianza, y qué tan arbitrario se nos hubiera antojado el posicionamiento de algunas piezas de la casa italiana de no ser por su participación monetaria en el proyecto. Por supuesto, es inocente pensar que estas donaciones no son las que sostienen y dan vida a las muestras, pero todo permite un manto de duda sobre la realidad de las intenciones que se mueven tras bambalinas.

Deirdre Hawken, 'Coliflor', 2013

Sí, ese zapatico de Gucci también es camp (según el MET)
Y aunque extensa, esa tal vez es mi única queja de Camp: Notes on Fashion. La exhibición está inteligentemente curada, con una mezcla de diseñadores 'desconocidos' que emocionan, y una muestra de lo más extravagante que la moda que amamos tiene para ofrecer. Hay color, alta costura, diseño más independiente y buena disposición de los espacios (aunque con una música bastante fuerte, segundo año que hacen lo mismo), pero sobre todo, hay sustancia. Como entusiastas de la moda, académicos o no, es importante que nos demos cuenta de lo crucial que es para cualquier tema estar fundamentado en la seriedad de las fuentes, de los hechos y la historia. Hay quienes creen que eso es aburrido, y esta exhibición es la prueba de lo contario. El MET nos demuestra que se puede hacer una muestra con peso, color y brillo para atraer a todo tipo de público.
Por Jen


Hace ya un mes y medio que nos sentamos a tuitear sobre el primer lunes de mayo, la tan conocida y amada Gala del Metropolitan Museum of Art o MET, como se conoce en todo el mundo. Y sí, no puedo creer que hasta ahora, mes y medio después, esté escribiendo de ello. Más aun porque hace mes y medio visité la exhibición por primera vez y se las mostramos en Instagram (si no la han visto, vayan a nuestro perfil y busquen la historia destacada que se llama Camp), pero como todavía tenemos hasta el 8 de septiembre, y sabemos que hay muchos que tienen a Nueva York en sus planes de verano (o no, pero todavía quieren el chisme), les traemos una reseña más en detalle.

Como saben, Camp: Notes on Fashion es la exhibición 2019 correspondiente a la muestra que cada año realiza el Costume Institute del Metropolitan Museum of Art. Entre otras temáticas, las exhibiciones se han centrado en el trabajo de Schiaparelli y Prada, Charles James y Alexander McQueen; pero también en temáticas más amplias como la aplicación de la moda en la tecnología y, en lo que fue su exhibición más visitada y ambiciosa hasta la fecha, la imaginación católica. Para este año, el MET y su equipo de curadores (dirigidos por el famoso Andrew Bolton) decidieron que la temática de la exhibición sería la estética Camp, teniendo como punto de partida el ensayo 'Notes on Camp', que publicó la escritora estadounidense Susan Sontag en 1964. Camp: Notes on Fashion es la perspectiva del museo en una estética que abraza el artificio y la exageración para traducirla al vestuario, y por primera vez logra con éxito traducir el mundo académico a la exhibición.

Izquierda: Balenciaga, 1952. Derecha: Thierry Mugler Haute Couture, 1995


En nuestro post de la exhibición del año pasado, Heavenly Bodies, hablamos un poco de cómo es posible que la perspectiva sobre una exhibición de moda cambie con la preparación y el estudio. Cuando Melissa y yo visitamos nuestra primera exhibición del MET, Manus Ex Machina en 2016, nos dedicamos a admirar la exquisitez de las piezas, su dedicada elaboración y su pertinencia con el tema. Poco nos interesaron los aspectos logísticos, los guiños de la curaduría, porque no podíamos identificarlos con claridad. Para el año pasado, después de un año de Fashion Studies, todo cambió, y eso se reflejó en nuestra reseña, que no fue la más positiva para una exhibición que quiso ser demasiado 'popular' y a mi parecer perdió la sustancia y la seriedad. Con Camp, estoy muy feliz de reportar que la experiencia fue distinta.

La entrada a la exhibición: rosa y bien nutrida


Lo primero que hay que decir es que es la primera vez en mucho tiempo que el Costume Institute escoge una temática ampliamente discutida en la academia como el eje central de la muestra, algo que, hasta donde me llega la memoria (no encuentro registro del tema) yo no había visto. Lo más cercano a una exploración cultural había sido China Through the Looking Glass y esa exhibición fue ampliamente criticada, y ni hablemos de Heavenly Bodies que me va dando escozor: una exhibición que el Vaticano básicamente manipuló para que fuera toda sobre la religión católica y terminó siendo una colcha de retazos regada por todo el museo sin ningún hilo conductor.



Con Camp, el tono se redujo considerablemente (una ironía, teniendo en cuenta el tema), pero fue la mejor decisión. La exhibición está ubicada en la galería Iris and B. Gerald Cantor, en el ala oeste del museo, y es una explosión de ese artificio y exageración que defiende el concepto de Camp. Sin embargo, dado el peso teórico del concepto (que te explicamos a profundidad aquí), era necesaria una ilustración amplia. Y ahí el MET cumplió. El diseño de la exhibición comienza con una aclaración certera: Susan Sontag no se inventó el Camp (hay muchos creyendo que sí) y tampoco es un concepto que haya nacido de forma paralela al ensayo que es la base de la muestra. En textos largos pero que vale absolutamente la pena leer, se explica la transición y transformación del concepto, desde el siglo II antes de Cristo.

Representación de Frederick 'Fanny' Park y Ernest 'Stella'
Boulton, a quienes se les fue confiscado "vestuario drag" en 1870


Camp, según nos explica el recorrido, es un concepto que se definió en el siglo 20, pero que tiene raíces mucho más profundas. El equipo del Costume Institute situó este origen en el concepto del 'Beau Ideal', en el siglo XIX, cuando se empezaron a dibujar las nociones del ideal masculino perfecto y esto dio paso a ideas sobre amor entre hombres y las poses exageradamente estéticas del género. La exhibición comienza entonces a dividirse en cuatro secciones más: Camp como estética en el mundo de los reyes franceses (que usaban la expresión 'Se Camper' como instrucción para posar de manera exagerada), la relación de la idea de Camp y la homosexualidad (pasando por autores gay como Oscar Wilde y 'vistiéndolo con su idea de Camp); los conceptos de High Camp y Low Camp de Christopher Isherwood y, finalmente, las notas de Sontag. En esta última sección de las galerías 'con sustancia' de la exhibición, se escogieron notas del ensayo y se asociaron con ciertas piezas de la exhibición de distintas èpocas y universos del vestuario y la decoración.

Oscar Wilde, fotografiado por Napoleon Sabony, 1882. Recreación de
vestuario con una chaqueta de piel sintética de Gucci.

Las nociones de alto y bajo camp, de la mano de Isherwood, agrupan la estética 'queer'
en el concepto de bajo camp, con el marinero como símbolo de esa estética, en la década del 40
No podía faltar, por supuesto, el homanaje a Sontag.
En las asociaciones de las notas de Sontag no falta la literalidad: "camp es una mujer con un vestido
lleno de plumas". El vestido es de Balenciaga, otoño 1965

Después de un contexto con peso que, insisto, vale la pena leer, el recorrido pasa por un corredor con más citas de Camp en las que podemos ver, entre otros, el Mugler vintage que se puso Cardi B en los Grammy, y llega al salón principal de la exhibición, una sala con 'vitrinas' de muchos colores que ofrecen una visión sicodélica y colorida del espacio, nada más camp. Allí, los diseños fueron agrupados "bajo 18 premisas que comunican aspectos de la sensibilidad camp", cada ensable con una explicación o cita de por qué están en dicho grupo. Allí encontramos diseños de Moschino (tanto de Franco Moschino como de Jeremy Scott, que encontró en esta exhibición su nicho perfecto para exhibirse), Burberry, Paul Poiret, Mary Katranzou y Bob Mackie, entre muchos otros, haciendo eco de la teatralidad y exageración del camp, con diseños tan llamativos como la cabeza de flamingo que adorna las piezas publicitarias de la muestra (de Bertrand Guyond para Schiaparelli), el vestido de cisme de Bjork, diseñado por Marjan Pejoski (que por cierto estaba bastante maltratado, se nota que el equipo de conservadores lo tuvo que haber rescatado en condiciones malucas) y otros menos mainstream como el belga Walter van Beirendonck, el estadounidense Michael Travis o el indio Manish Arora.

Vistas generales de la exhibición
Izquierda: Mary Katranzou, primavera 2011. Derecha: Paul Poiret, 1912

Izq: Walter van Beirendonck, otoño 2001. Der: Commes des
Garcons, primavera 2018
Precisamente esa mezcla balanceada de nombres y marcas populares con otras menos célebres es una de las características que, a mi juicio, hace más rica la composicion de Notes on Fashion. El año pasado habíamos criticado este aspecto porque se sintió como una réplica de la semana de la moda sin ninguna justificación, pero aquí al menos quisieron ponerle un poco de orden, un tono más serio y justificar algunas apariciones de diseñadores que encajan en la idea de camp, que de por si es una noción extensa y flexible, así que no había mucho que estuviera fuera de los límites.

Camp es el doble sentido en que las cosas pueden ser tomadas, dice la leyenda de esta
vitrina, con vestidos de 'ilusiones ópticas' de Chloé, invierno 1983 (izquierda) y Gucci, resort 2018 (derecha)

Romance Was Born (Australia), primavera 2015

Diseño de Bob Mackie, estilista y vestuarista de Cher, la reina del camp de su época

Ahora, cuando digo que algunas apariciones fueron justificadas es cuando viene la primera queja... porque muchos nombres siguen estando ahí sin razón. El año pasado, en una de mis clases, tuve la oportunidad de visitar el archivo y las oficinas de los conservadores del instituto, y nos mostraron algunas piezas que harían parte de la exhibición de este año. No nos dijeron nada, pero casi todo era Gucci, lo que hace pensar que ya tenían una temática definida (Vanessa Friedman asegura que Andrew Bolton está "obsesionado" con Camp) y que simplemente buscaron marcas que encajaran. Nada raro, dirían ustedes, si no fuera porque meses después, cuando se anunció el tema, se anunció que Gucci sería uno de los patrocinadores principales y que Alessandro Michele estaría entre los co-chairs de la gala. Es casi como si Gucci estuviera comprando su participación en la exhibición, como lo hizo el año pasado Dolce & Gabbana. Aquí hay que aclarar que no estoy diciendo de ninguna manera que Gucci no encaja en la estética camp, pues por más que Michele no sea de mis afectos entiendo su relación con la temática, pero sería también interesante preguntarse qué tanto Gucci habríamos visto de no ser por esta alianza, y qué tan arbitrario se nos hubiera antojado el posicionamiento de algunas piezas de la casa italiana de no ser por su participación monetaria en el proyecto. Por supuesto, es inocente pensar que estas donaciones no son las que sostienen y dan vida a las muestras, pero todo permite un manto de duda sobre la realidad de las intenciones que se mueven tras bambalinas.

Deirdre Hawken, 'Coliflor', 2013

Sí, ese zapatico de Gucci también es camp (según el MET)
Y aunque extensa, esa tal vez es mi única queja de Camp: Notes on Fashion. La exhibición está inteligentemente curada, con una mezcla de diseñadores 'desconocidos' que emocionan, y una muestra de lo más extravagante que la moda que amamos tiene para ofrecer. Hay color, alta costura, diseño más independiente y buena disposición de los espacios (aunque con una música bastante fuerte, segundo año que hacen lo mismo), pero sobre todo, hay sustancia. Como entusiastas de la moda, académicos o no, es importante que nos demos cuenta de lo crucial que es para cualquier tema estar fundamentado en la seriedad de las fuentes, de los hechos y la historia. Hay quienes creen que eso es aburrido, y esta exhibición es la prueba de lo contario. El MET nos demuestra que se puede hacer una muestra con peso, color y brillo para atraer a todo tipo de público.
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By Jen.
Photos: Entertainment Tonight and Popsugar
Por Jen.
Fotos: Entertainment Tonight y Popsugar
Por Jen


Andrew Bolton en la rueda de prensa del evento.
Fotos: WWD y The Metropolitan Museum of Art

Por Meli.

La alfombra roja más esperada del año no nos defraudó. Las celebridades nos entregaron tantas propuestas de moda interesantes que nuestra lista de mejor vestidas era significativamente más larga que la de peores y menciones especiales, así que tuvimos que ser valientes y dejar a algunas por fuera para hacer este post más equilibrado.

Por Jen

Fotos: Vogue Runway

Llegó nuevamente una de las semanas más ocupadas del año: New York Fashion Week. Y aunque esta temporada no hubo tiempo de chismosear nada, nadita, en persona (gracias, tesis querida), pero no podíamos dejar de reseñar una de las épocas en las que más disfruto mirar una pasarela tras otra, así que aquí estamos otra vez.

Para el otoño de 2019 hubo muchas inspiraciones, por supuesto, pero muchos de los diseñadores/marcas que reseñamos tienen en común dos cosas que nos encantaron: guiños al 'power suit' de los 80 con aires muy, muy modernos, y una sutil oda a la nostalgia, con siluetas retro en hombreras, abrigos llamativos y, sobre todo, ¡supermodelos! Sí, así como lo leen... algunos nombres que hace mucho tiempo no se escuchaban, y que le imprimieron un sello especial a la seguidilla de Kaias, Gigis, Bellas y todas las chicas de Instagram que aunque bellas, no se comparan con las modelos de verdad. 

Marc Jacobs


Ustedes saben que yo no puedo ser imparcial con Marc. Pero esta temporada me sorprendió darme cuenta de lo balanceado que mi showman favorito se ha vuelto, sin perder su esencia teatral. Para el otoño de 2019, Marc propuso una danza de siluetas que incluye grandes faldas, hombros al aire para los vestidos y abrigos de colores, que resultan refrescantes para el invierno que siempre está lleno de azul navy, morados y verdes. Y aunque Marc los usó, junto con el negro, logró juntar una gran paleta que llega a las más osadas y también a las que tienen un poco de miedo a atraverse; además de cerrar con el titular más grande de la semana de la moda: el regreso de Christy Turlington después de casi 30 años, en un vestido hermoso que solo nos recordó la época de las amazonas que ella lideró. 

Jason Wu





Desde la temporada pasada, Jason Wu decidió dividir sus presentaciones entre Jason Wu, la firma de ready to wear, y Jason Wu Collection, que se presenta en el mismo calendario pero que está más orientada al trabajo a mano. Algo así como su propia versión de alta costura sin tener que pasar por todos los requerimientos parisinos.


Y aunque la estética de Wu no es ajena a este blog, debo admitir que a esta colección llegué por nuestra amiga Daniella, la famosa Gastroglam, que amó el vestido palo de rosa. Y debo decir, que yo amé todo. La colección, compuesta por solo 18 looks, muestra un lado muy suave de Jason Wu quién, inspirado en los pétalos de las flores, creó un universo de vestidos de fiesta que apela a la más femenina de las mujeres. Y aunque los vestidos largos son especialmente bellos, los cortos se roban el show por ser juguetones, y un contraste bello para el otoño.
 
Christian Siriano

Este año, Christian Siriano fue parte de la polémica de la temporada. Unas horas después de mostrar su colección, Siriano fue señalado por Diet_Prada de copiar un diseño de Valentino, que dicho sea de paso, sí se parece mucho al suyo. Como respuesta, el diseñador decidió retirar el vestido de la colección (es decir, no llegará a las tiendas) y aseguró que como director creativo no puede encargarse de cada vestido que sale. Ahí flaqueó porque el papel de un diseñador/director creativo es precisamente ese, crear y supervisar los diseños de una colección, así que lavarse las manos así es simplemente una muy mala excusa.


Pasando ese punto, la colección atrajo miradas porque como siempre, estuvo preciosamente ejecutada. Comenzó con una ola de plateados que desembocó en una mezcla con negro, dándole paso al azul klein que jugó con volúmenes y largos de faldas de una manera exquisita. Hubo abrigos de piel falsa, trajes de dos piezas (¿empiezan a ver un patrón?) y vestidos de fiesta espectaculares. Y además, hubo algo para todas las tallas, algo tradicional en Siriano que simplemente nos hace quererlo cada día más.

Oscar de la Renta


Desde el retiro del diseñador (que falleció algunos meses más tarde) cada colección de Oscar de la Renta ha sido como descubrir un atributo más de la marca, atada a los años de tradición y estética que tan cuidadosamente forjó el dominicano. Esta vez, la colección tuvo pantalones cortados de forma exquisita, combinados con crop tops (desde aquí siento a Meli voltear los ojos) y abrigos con texturas bien interesante. Mis favoritos estuvieron, sin embargo, en la mitad: los vestidos devoré (una técnica en la que el terciopelo es 'quemado' para que quede mitad transparencia y mitad terciopelo) con unos colores bellos y perfectos para esta temporada de alfombras rojas. La alegría de Óscar sigue estando ahí, pero ahora es una mujer que puede vestirse de su diseñador favorito en cualquier momento del día.

Carolina Herrera


Esta situación es muy similar a lo que sentimos con Óscar de la Renta, porque desde que la gran Carolina dio un paso al costado, siempre hay mucha expectiva hacia lo que Wes Gordon va a mostrar, y nos alegra anunciar que la esencia de la marca sigue intacta, con algunos toques más divertidos y frescos, una muestra de actualidad necesaria. Para el otoño, Carolina Herrera rompe la regla gringa de no usar blanco después del Día del Trabajo (que en este país cae en agosto, ajá), y propone atuendos completamente blancos para combatir el frío, pero también propone fucsias, amarillos, azules y verdes en un desfile de vestidos de coctel que llevan el sello CH y trajes poderosos perfectos para una clienta joven y dinámica.

Self-Portrait 


Una de las cosas más chéveres que me ha traído mi trabajo en The RealReal es acercarme a marcas que antes no había rozado, y una de las que me tiene enamorada últimamente es Self-Portrait. La razón está en su mezcla atrevida de estampados, sus juegos de volúmenes y su estética que también es una mezcla de todo. En este desfile, por ejemplo, combinaron las siluetas delicadas con baletas, en vez de tacones, con modelos calvas de maquillaje fuerte. Los contrastes de la marca, que tiene un trabajo de encaje de colecciones pasadas bue-ní-si-mo, son un encanto que vale la pena mirar.

Cushnie 
La primera en este collage es Paula Nieto, una modelo
barranquillera que promete mucho.
Siento que Melissa va volver a voltear los ojos, es más, va a regañarme cuando vea esto pero aquí va: nunca antes un montón de terciopelo se vio mejor. A través de este material que usado de manera exagerada puede verse muy mal, Carly Cushnie mostró que el universo femenino es mejor que vestidos, y además que las texturas enriquecen cualquier atuendo por sencillo que sea.


Y eso fue lo que pasó aquí: la textura del terciopelo hizo más interesante un conjunto 'sencillo' de top y pantalón, o un traje con la cintura marcada, en colores propios del otoño como el vino o el azul. Y, para coronar esta pasarela simple y femenina, tuvo la presencia de una modelo colombiana: Paula Nieto. Esta chica, junto con Natalia Montero y Salomón Díaz hace parte de los talentos colombianos en las pasarelas de Nueva York, y guarden el nombre porque la van seguir viendo, y por supuesto nosotros se los vamos a contar.

Elie Tahari






Hablando de terciopelo, power suits y supermodelos, Elie Tahari tuvo una colección que lo reunió todo. Para este otoño se inspiró en los 70, la era que vio nacer la necesidad de las mujeres de verse poderosas en los entornos laborales, y creó pantalones de cuadros, abrigos con 'animal print', plisados y mangas con volumen. Todo dentro de una paleta de neutros que contrastó con azules y verdes, cerrando con Christie Brinkley, ícono de la decada en que se inspiró, envuelta en un traje de terciopelo verde que nos recordó que hay ciertas cosas que nunca cambian.


Tadashi Shoji


Marquen estas palabras: azul klein y verde esmeralda para el otoño de este año. Y nosotras no podíamos estar más felices, como me hizo feliz la colección de Tadashi Shoji, repleta de colores joya. Para esta vez, el diseñador se inspiró en las batas de los monjes asiáticos y jugó con las mangas y los largos de las faldas, pero también con drapeados, encajes y un detalle precioso: el efecto degradado de los colores. Atención especial para el enterizo azul de mangas caídas en el que quiero vestirme este y todos los días de mi vida, y los vestidos de fiesta que alguien se tiene que poner para los Óscar, espero no me decepcionen.



Por Jen

Fotos E! Entertainment y JustJared
If I'm being completely honest, out of all the red carpets the Grammy is my least favorire to talk about. First of all, because lately is just full of people I have no idea of (I'm old, I know), and second because it has become a parade of ridiculous costumes that, frankly, is annoying. However, we know you like it... and you know we would do anything for you, right?!

The good thing about the Grammys, though, is that like any other red carpet related to music, it allowd certain experimentation with the garments that would look terrible in other spaces say... the Academy Awards. In here, we want to see glitter, bold attitudes, over the top outfits... although everything within a frame that don't cross the line to crazy. Something that happens more often than not.

That is why this time, instead of talking about best and worst, we're going to divide them into three categories: the bold, the boring and the just... no.


The bold ladies of the carpet

Cardi B in vintage Thierry Mugler (1995 and 1997)
Los looks de Cardi vs. los looks originales. Gracias a Mafe (@theinexpert) por la foto

Ok, we're not the biggest Cardi fans here, but we have to admit that the woman committed to the causa and gave good ictures and a subject to talk about... besides a good fashion moment. The three outfits are from the 1995 (red carpet and stage outfit) and 1997 (white look) Thierry Mugler Couture collection, a collaboration that took the experts by surprise, given the reputation of the house of not lending those garments for any celebrity. In fact, according to a press release quoted by Refinery29, "it is the second time in 25 years that the house presented several looks from the archives to dress a celebrity". However, this year marks the 20th anniversary of the 1995 Mugler collection inspired by the Venus of Boticelli, which is going to be the frame for major exhibitions like the one in the Museum of Fine Arts of Montreal. This tells us two things: first, that Cardi B's stylist (who according to Vogue is obssesed with Mugler and insisted many times in this collaboration) is not only great at his job but also that has a great eye for what works and can actually make headlines. Second, this moment is the reaffirmation of Cardi B's importance and the growth of her name. We can imagine there were not few celebrities asking for this... and not few that were denied of it. Pretty or not... that is not the point. The point is... this is a fashion statement.

Janelle Monae in Jean Paul Gaultier

After a couple of unfortunate and painful appereances, our queen is back and slaying in a look signed by Jean Paul Gaultier that only she can rock, just like everything she wears. This dress, being voluminous on the sleeves, has the perfect balance with the spiked shoulders, which gives it an elongation effect, something that makes her look powerful. The accesories are the icing on the cake, although we could live without the shoes: I would've prefered sandals and, especially, something that wasn't black. 
 
Tracee Ellis Ross in Ralph & Russo 

It's always great to see vivid colors on the red carpet and on the case of Tracee, it is fascinating to see her with that sartorial grace, that superstar allure that you rarely see these days, especially not at the Grammys. The snake embellishment elevates a 'simple' green suit to the category of 'a dress that you wear to the Grammys and make everyone else look dull'. 

Kylie Jenner in Balmain Haute Couture

Melissa talked to us last week about the return of Balmain to Haute Couture (and yelled at me for not remembering it) and mentioned how, facing a lack of strong inspiration, Olivier Rousteing played teh card of exageration in a collection that ended up being more costume than real fashion. However, that is exactly the reason why Balmain is perfect for the Grammys. And given Olivier's friendship with the Kardashians, it was only logical than one of them was wearing Balmain on the red carpet or, as Melissa said, that ugly Balmain. The sleeves-gloves don´t bother me, but what is really wrong is the fit of those pants, looking like a sack of potatoes. Better luck next time, Kylie.

JLo in Ralph & Russo

This is more complicated than ot looks like. For starters, we like the fact that JLo seems to have ran away from the femme-fatale-way-too-naked dresses and aligned with something more high fashion. On the other hand, this hat is a problem because it covers her face and it feels disconnected from the rest of the outfit. Would it have had the same impact without? We'll never know, but we would've liked seen it.


Katy Perry in Balmain

Another one of the Balmain ladies (someone is pushing it huh?) and another one that looks like she is wearing at costume. The proportions of this dress (just like Kylie's) are strange and the bodice looks too tight, just about to pop something out. And also, can we talk about the lip fillers? Because things are getting out of control...

Camila Cabello in Armani Privé

A simple dress with touched of sparkle, a chill hairdo and a killer back, everything that makes it go from normal to perfect for the Grammys. A detail: Camila used the same resource than Janelle, pointing the shape of the shoulders to create the illusion of a longer silhouette in a more demure, yet effective way. 

The yawning parade
Lady Gaga in Celine (yes, Celine with no accent) 

 I'm ready for the trolls, but this red carpet season seems like Gaga's creativity left the building. That is the only explanation for her use of the most overrated designer of our days for a dress that can't even look more interesting while being silver. Gaga, please, a bigger effort for ths Oscars.

Kelsea Ballerini in Jenny Packham

This happens when your friends say casual and you think you're secretly going to your bff's wedding. 


Dua Lipa en Versace

Wedding guest number 2. When the only thing Grammy-worthy on your outfit is your manicure, we have a problem. 

Nina Dobrev in Dior

Heidy left the countrysise and attended the Grammys... hair net included and all. 

Alicia Keys in Armani Privé

Anything that she wore on stage would've been a better idea. We love Armani Privé, but their aesthetics, like with this dress, is not really Grammy material. If we put it in the Golden Globes we've been saying something different, but here it only looks like it's missing something... if not a lot. The hair, however, is perfection. 

Rashida Jones in Ralph Lauren

The daughter of one the artists with more flow and favor in the workd picked up a Grammy for a documentary about him... looking like she rolled out of bed on a Sunday to make pancakes. This is wrong. 

Just... no.

Toni Braxton i3n Elie Madi

The naked see-through dress is so 2010, and if we add the unwanted nipple and the stupid hair, you have the perfect recipe for ugly. 


Ashanti in Afffair

Welcome to a new episode of Frankendress, starring Ashanti in an outfit that is half couch cushion and half duvet cover, finished with a make-up that looks like its missing a fake eyelash on a side. 

Jada Pinkett in Roberto Cavalli Couture 

As someone who has grown up looking at feathered dresses, I can say that this is, by far, saddest feather train that I have seen. That, and the fact that it is attached to a bodysuit with glitter on the botton, makes it an unexcusable dress.

Miley Cyrus in Thierry Mugler

The fit of the torso is good... and that is it. The sleeves look like they're about to swallow her, and the length of the pants is wrong. We do like the hair and make up, but the rest is just no. 

Jeannie Mai in Balmain

Everyone has the right to show as many skin as they want, but this is just ugly. Besides, it looks like Jeanie got inspired by Meghan Markle, choosing the only dress in the Balmain collection that wrinkles and guides our eyes to look the few things that she actually covered. 

And because we know everyone is going to talk about it... we will do it, too. We're going to talk about Andrea Echeverri.



Those who are familiar with Aterciopelados know that Andrea Echeverri is known for her music and her eccentric outfits, she even has made appereances with pieces inspired in indigenous work, but she always finds the perfect idea to stand out. And of course, this time was no different. There were very few chances that Andrea would make a difference on the red carpet, unless it was something very particular. And what can it be more particular than a gramophone? The outfit is a design by Paula Pérez. the artist that has worked with Aterciopelados and was simply the perfect costume. Ugly? Probably. But it made viral content for a band that didn't really have much chance to shine. Andrea became a meme, and that is big these days.

And that was our Grammy selection. Did we miss anyone? Don't forget that we will be commenting the red carpets live in our Twitter, come join us!