Una alta costura cada vez más terrenal


Por Jeniffer Varela R. 

Hay algo que no puedo negar. La temporada de Alta Costura es la que más disfruto reseñar y ver. Esos diseños llenos de trabajo artesanal, detalles hechos a mano y brillo ensoñador son simplemente un deleite para mi vista y mi gusto. Por eso, este artículo no ha fallado en ninguna de las temporadas de esta semana desde que existe Moda 2.0.


Por eso, y porque como ya hemos dicho antes cada temporada se crea un debate sobre la supervivencia de esta esfera de la moda y su necesidad de refrescarse y venderse más, voy a empezar un poco diferente este post mostrando ejemplos de que nuestro título es perfecto: la alta costura es cada vez más terrenal.

No nos referimos a los precios, por supuesto que no. Estamos hablando de nuevos públicos, nuevos clientes, gente que en el pasado no podría haber tenido acceso a estas piezas reservadas para gente con bolsillos abultados y apellidos brillantes. Vamos a empezar mostrando al rey de la 'reinvención' (aunque sea solo a través de los pies y los escenarios) que ha logrado atraer a todo un nuevo público a sus pies: Karl Lagerfeld y Chanel. 

Chanel
La revista S Moda, del diario El País (una de las que más juiciosamente leo) aseguró que "la alta costura se quitó años de encima" y, por supuesto, analiza el caso de Chanel. Una firma asociada por excelencia con la exclusividad y el buen gusto, que últimamente está mirando cada vez menos hacia Hollywood y cada vez más hacia oriente, donde está la nueva riqueza. Alli, personajes como Sidney Toledano (presidente de Dior), aseguraron que "la edad de los clientes de alta costura se ha rebajado en una década y hoy ronda la treintena gracias a los millonarios de la nueva economía que han revolucionado todos los sectores de la industria del lujo". 

Eso no solo significa mirar hacia nuevos sectores, sino también rediseñar el contenido desde adentro, desde la misma esencia de la Alta Costura. Significa traer prendas más 'básicas' y menos teatrales, esas que la gente que quiere comprarlas busca para ser validados a través del lujo y el buen gusto que suponen estas marcas, que convierten en oro todo lo que toca. O díganme si no, ¿por qué unos tenis se vuelven tan populares? Porque son Chanel y eso los valida. Por eso, estas colecciones están llenas de piezas más juveniles y frescas: shorts, faldas cortas, piezas con cortes y estampados audaces. Claro, conservan el brillo, pero algunas están más cerca de ser ready-to-wear que alta costura.


Quienes me conocen sabrán que es difícil que yo ponga a Chanel entre mis colecciones favoritas de cualquier temporada, pues creo que el trabajo de Lagerfeld se reduce a reusar el tweed y las perlas. Pero desde hace un par de temporadas, el káiser es el líder de este makeover para la alta costura, que al fin parece estar llegando a un punto que me gusta. Las sandalias fueron un toque especial en esta colección (reemplazando a los tenis) y el trabajo de detalles inspirado en el siglo XVII fue simplemente maravilloso

¿Otro punto para él? El hecho de que se haya concentrado más en la pasarela que en sus alrededores, y nos diera un escenario pulido y libre de ruidos por primera vez en mucho tiempo. La prensa habló mucho de la presencia de muchos invitados asiáticos a su desfile, resultado de la ofensiva que Chanel ha lanzado sobre este mercado para conquistarlo. No en vano, Lagerfeld llevó allí su colección Crucero, y sabe que allí es donde está el dinero que mantendrá viva su alta costura. 

Más allá de cualquier cosa que Lagerfeld me inspire, este trabajo es simplemente bello.

Dior

El fenómeno de Simmons con Dior es bastante similar. Lo que han tratado ellos, igual que Chanel pero de alguna manera con más sutileza, ha sido refrescar las prendas y las siluetas, para hacerlas llegar a un rango más amplio. Pantalones y trench coats invadieron esta pasarela que tuvo menos grandes vestidos y más trabajo de líneas simples para esas nuevas clientas que pueden permitirse llevar un abrigo de alta costura al trabajo. 
 

Parte de su inspiración también se centró en el pasado, como hizo Chanel, pero Simmons jugó un poco más con las siluetas del 'New look' de Dior que no fueron de mi entero gusto. 

Giambattista Vali
En el citado artículo de El País se asegura que esta casa italiana es una de las que cuenta con clientela más sólida para su oferta de alta costura. Su secreto no lo sabemos, pero al parecer reside en la fórmula contraria que los dos ya mencionados. Atenerse a la belleza que solo esta rama puede producir en demasía. Hermosos bordados, estampados y siluetas que nos hacen soñar con la gala son los protagonistas. Eso sí, un gran toque moderno lo aportan detalles como el largo 'midi' de las faldas, las rayas e incluso el look compuesto por una falda larga y una camiseta. Un balance precioso.

Belleza de zapatos.

                                                Elie Saab


Creo que hasta aquí me llegó la imparcialidad y el buen juicio. No me canso de decir que el libanés es uno de nuestros favoritos y creo que siempre lo será. ¿Que no ofrece ninguna novedad en materia de siluetas cada temporada? Es cierto. Pero si hay algo que admirarle es el uso magistral de la paleta de colores y el hecho de que su trabajo con los detalles nos haga amarlo después de cada desfile. Ver sus diseños siempre es un gran placer. 


Uno de los vestidos más bellos del desfile.
                                            Armani Privé

Otro de los que está en la lista de los modernizados, pero que mantiene una elegancia y cierta teatralidad dignas de la alta costura. Con una gama que se movió entre el negro, el blanco y el rojo presentó una colección con claras referencias retro (como los guantes y los talles altos) que recordó que la sensualidad no consiste en mostrarlo todo. Los atuendos más 'casuales' subieron de escala a través de los estampados o los accesorios, y los de gala se vieron majestuosos gracias también a los complementos como velos y tocados. Los zapatos son, simplemente, para morirse. 


Schiaparelli

Marco Zanini presentó su segunda colección al frente de la resucitada firma, y vaya si queremos saber más de lo que nos va a traer. Quienes han estudiado el legado de Schiaparelli saben que la extravagancia cobraba proporciones bellísimas en sus manos, y Zanini en definitiva ha hecho un gran trabajo aquí. La diversidad parece ser su punto fuerte (los atuendos no parecen estar muy conectados, pero se nota su trabajo), pero al fin y al cabo, la alta costura celebra la individualidad a través de los exclusivo.


                                           Ulyana Sergeenko

Nos tomó algún tiempo notarla, pero no pudimos olvidarla desde el día en que la vimos. De nuevo, una colección para una mujer poderosa. Esa que no le teme al brillo de día, a expresar su sensualidad con un vestido exquisito o a romper esquemas. Muy interesante la mezcla de texturas que se vieron en algunas salidas (como la mezcla de una falda de plumas, una camiseta y tirantes con abrigo) y el uso del satín que seguramente se verá como un millón de dólares en quien quiera que se lo ponga. ¡Hasta en Rihanna!


                                            Zuhair Murad

Otro que va a la fija porque conoce a la mujer que viste sus creaciones, llenas de brillo y suntuosidad. La paleta de colores se movió más hacia los tonos fríos, ya que la temporada anterior se había centrado básicamente en el blanco y el dorado, y esta vez tuvo lo que para nosotras es un gran avance: la inclusión de vestidos sin ningún tipo de apliques, que demuestra que no siempre hay que tener brillo para crear bellezas. 


Y a ustedes, ¿qué les pareció esta semana de alta costura? No olviden que pueden dejarnos sus comentarios por aquí y también en nuestras cuentas de Twitter, Facebook e Instagram.

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