Jeniffer Varela R.



Me dormí. Literalmente me dormí viendo los People's Choice Awards, aunque hice mi mejor intento por no hacerlo. La primera alfombra roja del año, que no es un evento tan concurrido (tampoco nos digamos mentiras) fue más bien una noche regular, con aciertos y desaciertos pero nada realmente extraordinario. Así que sin más chiste y sin más cuento, comencemos con los vestidos.

Kat Dennings y Beth Behrs, las presentadoras de la noche
Me gusta la química que tienen estas chicas en 2 Broke Girls, porque son totalmente diferentes la una de la otra. Y parece que esa fue la idea que quisieron tener en el escenario, aunque sus vestidos de la llegada no nos hayan gustado mucho. Rescatamos la manera tan acertada como se manejó la figura voluptuosa de Kat, que se vio perfecta cada vez. Beth también tuvo lo suyo, pero ojalá se hubiera salido del esquema del minivestido. A muchos no les gusta su comedia, pero bien vestidas sí estaban.

Kat: vestido de Oliver Tolentino Couture. Beth: vestido lleno
de cristales de Kate Spade (not my favorite).
Kat: enterizo negro de Ted Baker London. Beth: vestido de Dilek Hanif. El mejor look de ambas, en mi opinión.
 
Kat: vestido peplum de Black Halo Eve. Kat: vestido blanco de
Naeem Khan, y unas hermosísimas sandalias plateadas de Jimmy Choo.


 Las mejores

Sandra Bullock en Peter Piloto
Los premios que elige el público casi siempre son menos formales, tal vez por eso Sandra le apostó al color. Se veía fresca y sencilla, y los zapatos son para morirse.


Jessica Alba en Jason Wu
Meli va a matarme porque dice que el busto se le veía aplastado y tenía el peinado de estúpida de Nicole Kidman. Es cierto, pero el vestido en si es bello y apartando ese detalle, le queda muy bien. Además, muy pocas personas lucen bien un par de zapatos blancos y ella lo logró.


Jennifer Hudson en Kaufman Franco
Segunda de blanco y no es casualidad. Jennifer es una mujer que sabe lo que le queda bien y se ve contenta con su nueva figura, por eso la muestra con un vestido ajustado, con un drapeado en el lugar correcto. Fan, además, de las sandalias.

Alisson Williams en David Koma
Fresco, colorido y apropiado para su edad. Se veía fantástica. Sin embargo, para Meli era algo aburrido, dice que parece típico vestido de ladies who lunch.

Nina Dobrev en Jenny Packham
A Meli tampoco le pareció la gran cosa, pero yo amé el detalle de bordado de ese vestido. Me gustó que no recargó el maquillaje ni el peinado y el largo la hace ver como una dama sin que se viera aburrida.

Las peores

Heidi Klum en Armani
Todos debemos hacer obras de caridad en la vida. Una de ellas sería hacer que un terapeuta le diga a Heidi que ya no tiene 20 años y que ese escote se le ve FATAL. Se ha puesto peores vestidos, pero ese escote hasta el ombligo lo hace ver ordinario, además de los aretes que seguro son de brillantes pero parecen de strass.

Emily Deschanel en Max Azria
El caso que Bones no ha podido resolver es el del misterio de una silueta de vestido que le quede bien, o un estilista que se la encuentre. Además de que el vestido es aburrido, tiene un largo indeciso: no se sabe si es corto o largo. Me dormí.
 

Naya Rivera en Michael Kors
Desde hace algún tiempo advertimos que Naya está dispuesta a convertirse en la nueva JLo bomba latina, y si bien lo único que está mal de ese vestido es la extraña cola, en esta ocasión ese es el menor de sus problemas. ¿Alguien me explica el remedo de rubio a lo Kim Kardashian y por qué demonios no la cepillaron bien y la dejaron salir con pelo de loca? ¿Alguien?


Malin Akerman en Cushnie Et Ochs
Ella quería ser el centro de atención. Y lo logró: todos los hombres estaban pendientes a ver si se le salía 'una'.


Menciones especiales (ya saben, esas en las que no nos ponemos de acuerdo :P)

Britney Spears en Mikael D.
Melissa la ama con locura y pasión desenfrenada. Yo la quería, pero cuando bailada y no se notaba que doblaba. No obstante, a la Britney que fue a los People's Choice había que detenerla por usar esa peluca tan fea y por ese vestido tan 'mother of the bride'. No en vano nuestro amigo Amaury Echenique dice que cada vez tiene más cara de tía.

Ana Faris en Naeem Khan
La lucha de Ana es encontrar piezas que vayan bien con su color de piel. Y si bien no fue de amarillo pollito otra vez y este tono le sienta mejor, se ve linda pero muy apagada. Unos labios rojos habrían bastado.

Queen Latifah en Angela Dean
Nos encantó su color de pelo y maquillaje, y la sobriedad de su vestido negro. Pero ese drapeado que le hace una forma rara se le tiró el puesto en las mejor vestidas. Lástima.

Con esto, damos inicio oficial a la temporada de alfombras rojas. ¿Están listos? No olviden que pueden seguir nuestros comentarios a través de Twitter y Facebook.
Por Melissa

Por ser este el primer post del 2014, empecemos con algo de sol, mar y arena.


En mayo de este año que se acabó abrió en Barranquilla Blima Borah, una boutique especializada en vestidos de baño y artículos de playa, pero fue tan solo en diciembre que por fin la conocimos, durante el lanzamiento de Soulmates, la más reciente colección de la marca AlmaMía Swimwear.


Lo que vimos nos gustó. En primer lugar, los vestidos de baño son muy variados en modelos, materiales y estampados, y están disponibles marcas que no se encuentran en el resto de la ciudad, como Maaji, Saha y por supuesto, AlmaMía.


Tuvimos oportunidad de conocer un poco más sobre la marca paisa. Juan Villa, encargado del mercadeo de la misma, nos contó que trabajan con diseño 100% colombiano y están exportando sus piezas. Llega a Barranquilla por primera vez pues como buena tierra tropical, es un excelente mercado para todo lo que es el universo swimwear, sobre todo porque “las mujeres ahora no solo van a playa a bañarse sino a que las vean”.


Deborah y Silvana Paternostro, propietarias de Blima Borah.

Además, la oferta de complementos es amplia y se encuentra un poco de todo. Desde pareos y mochilas hasta alpargatas y sombreros, se puede salir de Blima Borah con todo lo necesario para un glamoroso día en playa.



Pero también hay accesorios, prendas para el día a día, clutches y hasta unos cuantos detallitos de Whisper & Loud, marca de lencería que conocimos en Colombiamoda y nos encantó.




Lo único que falta para salir al sol es el protector solar, ¡muy importante!

Aprovechamos para desearles a ustedes, nuestros lectores, un próspero y feliz 2014, lleno de mucha moda.

No olviden seguirnos en Twitter y Facebook y cuéntennos cuáles sus propósitos para el nuevo año en los comentarios. ¿Ir más playa, quizás?
Por Jeniffer Varela R.

Hace aproximadamente un año, escribimos un post sobre el lanzamiento de un nuevo evento de moda en la ciudad, llamado Barranquilla Fashion Week. Allí expusimos varias de nuestras preocupaciones, desde la gran expectativa que genera su nombre (mal utilizado por demás) y los errores que había en cuestiones de parrilla. Pues bien, el 2013 fue el año en que se llevó a cabo el evento como tal, durante dos días, en el Salón Jumbo del Country Club. Y tristemente quedaron más preguntas que respuestas satisfactorias en el aire.

Fotos Juan Manuel Maldonado, Melissa
 Zuleta y Orlando Amador. 
Comencemos por aclarar que Meli y yo solo pudimos estar en uno de los dos días del evento. Además, habíamos hablado con los organizadores previamente y parecía que algunas de las cosas que habíamos lamentado en la edición del lanzamiento no se repetirían. Pero hablemos en concreto del día en que estuvimos y otras cositas.

La entrada al evento no fue complicada, recogimos nuestras acreditaciones sin problema y comenzamos a recorrer los stands, en los que vimos algunas cosas interesantes, como la propuesta de Mary Senior y su marca de accesorios Libre Colibrí, las carteras de Thiana Funez y la ropa de Laura Riquett. Estas tres llamaron nuestra atención por tener una calidad destacable y una cuota de innovación que siempre es importante en este tipo de eventos (los bolsos de Thiana, por ejemplo, tienen un trabajo a mano del cuero que es realmente un deleite). Nos pasó también con la marca RetroChic y los accesorios de Orlando González inspirados en el Carnaval, aunque ya conocíamos el trabajo de ambos.

Libre Colibrí, una marca de accesorios muy atractiva. 

 

Bolsos de Thiana Funez. ¡Los quiero!


Propuestas familiares: 0511, de Orlando González y RetroChic
Claro que en los stands también había centros de estética (nunca apoyaré esa mezcla) y otras marcas de vestidos de baño y ropa casual que repetían lo mismo de lo mismo. Encontramos, incluso, una marca llamada Bodouir, de Sergio Barbosa. Nunca supimos a ciencia cierta cual era el papel del presentador en la marca, pero la foto habla por sí sola del producto.


Las pasarelas fueron otra historia. Estaban organizadas en bloque, lo que al principio no comprendimos, y trataban de incorporar el concepto de artista en pasarela (al mejor estilo Victoria’s Secret Fashion Show). Cuando comenzaron, entendimos la razón: falta de propuestas, por lo que resultó una seguidilla de minidesfiles de aproximadamente doce looks cada uno que, entre otras cosas, dejaron mucho que desear.


Entre las propuestas que vimos estuvieron Studio F, Velez, Mantra 3.0, Alitza García, Walter Egea y Dolmen. Las describo tal cual lo hicieron ellos porque de las dos primeras no hay mucho que decir y de las demás, es poco lo que realmente merece ser dicho. Para resumirles, y salvo un par de contadas excepciones, se trató de prendas sin ningún tipo de innovación ni cuidado o calidad. ¿A quién se le ocurrió que está bien visto mandar pantalones arrugados y vestidos mal cosidos a la pasarela? Además de una falta de respeto, es una absoluta muestra de lo poco profesional que fueron estas puestas en escena. Nunca vimos un concepto, una historia. Solo retazos. ¿Habría curaduría? Nunca lo supimos.

Alitza García tuvo brochazos de cosas rescatables, pero nos perdimos en su concepto. 
Los vestidos de baño de Walter Egea. ¿Y la novedad?
 El asunto de la pasarela de Dolmen “con sentido social” puede ser mencionado aparte. Esta empresa, dedicada a la producción publicitaria de anuncios y otros materiales, contactó a Kevyn Rousnack para transformar sus lonas, junto con otros insumos, en productos que puedan venderse. La idea, que no resultó muy de mi gusto para ser honesta, se rescata por su fondo altruista. 
Pasarela de Dolmen
Y realmente los inconvenientes no estuvieron solo en la pasarela. La entrada, que era la misma y una sola para todo el público, era un caos. Si eras de prensa, tenías que dar empujones hasta llegar a la puerta y luego pasar. Eso, si contabas con suerte de que tu zona no estuviera ocupada, como les pasó a muchos al día siguiente. Al final tuvieron que sentarse en el piso mientras gente que no tenía nada que ver con el evento (vi médicos y otras personas reconocidas de la ciudad) se sentaban en la primera fila. Aquí es importante detenerse por una razón: nadie pide que se le dé a la prensa o a los bloggers la primera fila. Pero si en el evento no había compradores (o si había no vimos ni uno), lo más lógico es que los primeros en ubicarse fueran los que comparten luego la información. Pero no, fueron a dar al piso, como si les estuvieran haciendo un favor.


De las pasarelas del segundo día no podemos hablar porque no estuvimos, pero sí recibimos comentarios de que la programación en las boletas estaba desordenada y los horarios se cambiaron en algunas ocasiones. Leyla Viñas, por ejemplo, estaba anunciada para el jueves y se presentó el miércoles. Y lo más anunciado para ese día era el homenaje a Alfredo Barraza, con vestidos de las exreinas del Carnaval y otros que lo han hecho famoso. Aunque a nosotras no nos encante, el tipo tiene un nombre y su mérito, nada que hacer. Y se disfrutó su agasajo, muy bien por él.
Alfredo con Natalia Valenzuela y uno de los trajes que ha diseñado para Reinas del Carnaval. 
¿Se acuerdan del diseñador que hizo el vestido de florecitas de fomi en los Tv y Novelas? ¡Estaba aquí!
Y por último, querida Maía: ¡Así no!


Como conclusión porque ya nos estamos alargando demasiado, queremos dejar en claro (como ya lo hicimos) que no tenemos nada en contra de las nuevas iniciativas que se gesten en la ciudad. A lo que sí nos oponemos es a que este tipo de eventos se presenten como la panacea para los nuevos creadores que siempre buscan un espacio para mostrarse, porque no creo que a nadie le convenga vincular su nombre con un evento que dejó más críticas que aplausos. Si se piensa volver a hacer, debe replantearse de los pies a la cabeza, porque por querer abarcar mucho se quedaron solamente en intenciones.

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Por Jeniffer Varela R.
Los barranquilleros (me incluyo) siempre vivimos quejándonos de que aquí no hay nada para hacer, ni muchas opciones para comprar, y cada vez más quisiéramos tener a la mano marcas lleguen a la ciudad para poder tener acceso a moda más global, que no sea el famoso fast fashion, sino que involucren un concepto de lujo y durabilidad. Marcas que sean reconocidas en el mundo de lo exclusivo.

Fotos skyscrapercity y Melissa Zuleta B.
Pensando en eso, y en que las compradoras de estratos altos de Barranquilla disfrutaban viajes a ciudades como Miami para comprar grandes nombres, un grupo de socios decidió abrir Centro Moda, un complejo comercial que abarca varios nombres importantes. Le Colezzioni, una tienda multimarca que tiene, entre otras opciones, Salvatore Ferragamo, Ermenegildo Zegna, Hackett y Michael Kors, además de Sterling Joyeros y tiendas de las franquicias de Carolina Herrera y Purificación García hacen parte del lugar, un edificio además destacado por ser totalmente ecológico.

Así se ve Le Colezzioni al llegar.

Hace varios días fue la inaguración del lugar que ya tiene casi dos meses funcionando, con presencia de la diseñadora española Purificación García y un desfile en el que se mostraban algunas de las prendas de las firmas disponibles. Por supuesto, el evento estaba a reventar, en gran parte con el público objetivo de Centro Moda: mujeres y hombres de sociedad que pueden costear estas marcas. Vimos en los asistentes desde vestidos de Hervé Leger hasta bolsos Fendi y Celine.
 

Piezas de Ferragamo en su espacio en la tienda multimarca.

Las cuatro tiendas están perfectamente distribuidas, con una sensación de lujo que antoja. Meli y yo noss entretuvimos mucho tiempo en Sterling (ese día me enamoré de las joyas, que normalmente no me llaman mucho la atención), pero tuvimos chance de mirar lo demás. Para destacar, las carteras de Purificación García, de buenos acabados y un precio razonable. La ropa también llamó nuestra atención, pero fue algo singular ver tantas chaquetas más que otras piezas en Barranquilla.

Algo de lo que nos embobamos viendo la joyería Sterling.


Dos aspectos de la tienda de Purificación García.

La tienda de Carolina Herrera también es un sueño. Todo lleno de la personalidad y estilo de esta gran señora de la moda: carteras y accesorios, ropa y zapatos pueden adquirise aquí. Lástima que (al menoss el día de la inauguración) la vitrina dejara tanto que desear con una camisa blanca, el símbolo de CH, arrugada. ¡Auch!


Meli amó estas baletas. Yo me quedo con las rojas.

No soy muy amiga de los logos, por eso estos fueron mis bolsos favoritos.



Por lo demás, un desfile algo lento e improvisado que la verdad no aportó mucho al evento, pues los asistentes se concentraron en recorrer los espacios y comprar. Y aunque se espera mucho de una iniciativa así, por el margen de ingresos que debe manejar para sostenerse, es una agradable experiencia tener cerca este tipo de nombres, sinónimos de calidad. Ojalá vengan más detrás de ellos.

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