El vestuario de Aladdín: la decepción esperada

Por Jen.
Fotos: Entertainment Tonight y Popsugar
Aladdín es mi película de Disney favorita de todos los tiempos. No hay nada que se compare a la magia de ese sonido de 'Un mundo ideal', ni tampoco a la historia donde había una alfombra voladora, un genio y la primera princesa Disney que se parecía un poquito a mí. Porque aunque me tomó tiempo darme cuenta (era muy niña cuando salió la primera película en el 92), en mi memoria la princesa Jazmín era la primera princesa que tenía el cabello oscuro y los ojos grandes, como los míos. Ella no era rubia y tampoco tenía la piel como las otras... se veía un poquito más como yo. Y bueno, si a eso le sumamos que se le rebeló a la regla de casarse para poder gobernar, tenemos una película para mi niña interior y para mi yo feminista, y una princesa Disney de admirar.

Por supuesto, el vestuario de Jazmín fue otra de las cosas que sin pensarlo se quedó en mis recuerdos (quise disfrazarme así, pero mi mamá me compró un traje negro y fucsia, aunque mostrando ombligo y todo). Ese tono de azul tan específico, que a veces se vuelve turquesa a la vista es uno de los rasgos más característicos del personaje y una de las cosas por las que temía cuando se anunció la nueva versión 'live-action' de la película, protagonizada por Naomi Scott, Mena Massoud y Will Smith.Y tenía razón en temer.
Desde que se anunció la película estaba renuente porque, en primer lugar, es muy difícil traducir la magia de la animación a una película que no es animada; en segundo lugar porque la canción original de 'A Whole New World' es la mejor canción de Disney de toda la historia (y no lo pienso discutir con nadie), y tercero por la razón que nos reúne aquí: el vestuario. Es muy raro que Disney sea capaz de hacer una versión live-action en la que el vestuario se vea real y al mismo tiempo digno de la fantasía que acompañaba las películas originales. Un caso de éxito fue Maléfica, protagonizada por Angelina Jolie, en la que Anne B Sheppard convirtió a la villana de carne y hueso en un personaje imponente lleno de detalles exquisitos que enriquecían su papel; mientras que en la más reciente apuesta de Disney, la versión live-action de 'La Bella y la Bestia', el vestuario fue todo un fracaso. Todavía me da ira acordarme de Emma Watson metida en ese insignificante vestidito amarillo que no se acercaba al vestido original de Bella (ni siquiera en el color).

La tarea del vestuario de esta versión de Aladdín, dirigida por Guy Ritchie, recayó en Michael Wilkinson, que anteriormente había diseñado para películas como 'Batman vs Superman'. Wilkinson le ha contado a otros medios que investigó ampliamente las tradiciones de vestuario del Medio Oriente, a través de imágenes y textos famosos como 'Las mil y una noches'. La película, desde su concepción y casting, se planteó como una celebración de la cultura árabe, en la que por ejemplo se corrigieron partes de las letras de las canciones que en el pasado fueron consideradas racistas y se concentró en la inclusión de un elenco que realmente reflejara los rasgos de la población árabe. Y aunque todos esos detalles se lograron, la verdad es que el tema del vestuario deja mucho que desear.
¿Se dan cuenta de que los zapatos de Aladdín, un ladrón, están nuevos?
Cuando salieron las primeras imágenes de la película en los medios, el vestuario se veía bastante regular. Ya hemos dicho que es muy difícil traducir la fantasía de una cinta animada a vestuario real, pero Wilkinson tenía referencias claras que resultaron en una versión más bien disfrazada de la realidad. En el personaje de Aladdín, por ejemplo, los dos atuendos se ven muy 'arreglados' y nuevos, sin ninguna clara diferencia entre la pulcritud que debería tener el 'Príncipe Alí' y la apariencia de un ladrón. ¿Cómo es posible que un ladronzuelo que vive en la calle tenga zapatos que se ven nuevos, DESPUÉS DE CAMINAR POR EL DESIERTO Y ENTRAR A LA CUEVA DE LAS MARAVILLAS? Estoy calmada.
Sin embargo, la mayor decepción de este vestuario fue, para el pesar de mi corazón de niña, el vestuario de Jazmín. Sí, ese vestuario que está tan grabado en mi memoria, con unos elementos muy claros que el Wilkinson y su equipo (entre los que están Gemma Jackson, de la producción de Game of Thrones) se pasó arbitrariamente por la faja. Sí, es claro que ponerle solo dos looks (como en la versión animada) a una princesa era completamente irreal, pero el cambio en la paleta de color pudo haber sido menos drástico. Según le dijo Wilkison a Fashionista, trataron de incorporar siempre el turquesa en todos los looks y además de seguir el concepto de un pavo real, pero las variaciones fueron demasiadas. Del fucsia al turquesa y al amarillo hay mucho trecho y de nuevo, se ve muy forzado todo. Un punto a favor, sin embargo, fueron las telas escogidas para todo el vestuario en general. Debido a que la ciudad ficticia de Agrabah está en la famosa Ruta de la Seda (que incluye países como Turquía, Siria y Arabia), se incorporaron referencias de otras naciones (sospecho que por eso la joyería recargada y las cuentas en los vestidos, referencias directas al sari indio) y se usó mucha seda en los vestidos, que logra un efecto de caída maravillosa, en especial en la escena en que se ve a Jazmín bajando las escaleras.
La joyería es otro punto que falla en la ejecución de vestuario. Con las fuertes referencias indias y turcas que se incorporaron en el concepto, era apenas lógico que los detalles de pedrería se robaran el show, al igual que las joyas como tiaras, collares y aretes (el personaje de Jazmín tiene collar y aretes dorados, a veces algún brazalete). El problema aquí es, nuevamente, la sensación de disfraz. Ni el brazalete que se 'roba' Aladdín, ni ninguno de los elementos de joyería de Jazmín se ve lo suficientemente lujoso ni rico para una princesa, mucho menos para una princesa de una cultura tan opulenta. Con todo el trabajo de 'investigación' que supuestamente realizaron, ¿no encontraron referencias serias en la importancia del lujo en estas culturas? En estos casos, no solo leer es importante, sino también tener una visión clara de la cultura que se pretende reflejar, siendo esto absolutamente crucial cuando quien diseña el vestuario no hace parte de dicha cultura. Y aún más importante, ¿un gigante como Disney no podía destinar un presupuesto importante para este desarrollo de joyería? Parece que en todo este trabajo faltaron más imágenes de las cintas de Bollywood, en los que cualquier look se ve mejor que esos collarcitos de juguete que le pusieron a Jazmín.
¿De verdad nadie se dio una pasadita por películas de Bollywood
como 'Om Shanti Om' (derecha) para coger referencias?
Otro de los temas que llamó mucho la atención del vestuario de la película fue la decisión de 'cubrir' algunas partes del cuerpo que aparecen descubiertas en la versión animada. "Nada de torso", dijo Dan Lin, uno de los productores de la película, asegurando que en esta nueva versión hay algunas cosas que se podrían haber considerado inapropiadas. Y aunque el concepto de "inapropiado" es subjetivo, ese no es el problema. El verdadero problema es que la 'regla' nos se tradujo bien en muchos de los looks, especialmente en el conjunto turquesa, que para evitar mostrar piel usó una especie de corset color piel (🙄🙄🙄) que termina pareciendo una faja de bastante mal gusto. Aunque esto no está confirmado, sospechamos que también es la razón por la que Aladdín usa una camisa en vez de solo el chaleco con el que conocimos al dibujo animado.

De hecho, una de las cosas que se ven irregulares en esta nueva película es la forma como todo se centra en el personaje de Jazmín (nada malo en eso) pero al mismo tiempo olvida las posibilidades del vestuario de los hombres. Aunque el vestuario de Aladdín se mantiene dentro del concepto original de dos atuendos (el de Aladdín y el del príncipe Alí), en la película original hay un personaje que se llevaba todos los aplausos y que en esta fue increíblemente reducido, incluyendo la ropa: el pobre Jafar. Es el que se ve más disfrazado de todos, despojado de todos los elementos que lo hacían imponente y coronado con un turbante bastante feo que lo hace ver medio tonto en lugar de uno de los villanos más malos de Disney. Parece que se les hubiera olvidado ponerle atención por estar buscando areticos feos para la princesa Jazmín.
La imagen de este nuevo Jafar se ve muy reducida, y el vestuario recargado no ayuda.
En general, no podemos decir que la película completa fue una decepción (de hecho el papel de Will Smith nos pareció muy bueno, apenas al nivel que exigía el genio), pero el vestuario pudo haber sido infinitamente mejor. A excepción de Maléfica, Disney nos sigue debiendo vestuaristas que sepan traducir la magia de los dibujos animados a la vida 'real' sin parecer un concurso con disfraces de Cachivaches. O sería mejor que se inventaran películas nuevas para no tener que hacer nada más de lo que ya saben hacer. ¿Qué piensan ustedes?


1 comentario:

  1. Como saben bien ,durante años he bailado danzas de Egipto e India y estoy ofendida (sí, mucho). Porque si bien esto es una fantasía orientalista, hay producciones como "Arabian Nights" de 2001, de Hallmark, o el mismo "Príncipe de Persia", donde hicieron un estudio más juicioso y detallado del sincretismo de culturas de Egipto hasta India, pasando por Uzbek, Kazaj y Afganistán. Incluso de la India se toman referencias, pero todo queda como disfraz. No veo riqueza, no veo esa complejidad ni esa belleza de Oriente por ningún lado, no más para mostrar una fantasía tipo Disney Channel. Tienen razón ustedes en las joyas y materiales, dan pena.
    Incluso en India, en Bollywood hay mucha película así, pero las de verdad verdad, esos clásicos y que ganan premios, tienen un detallismo que quita el aliento, como "Devdas", de 2002.
    Entendieron pésimo Oriente. Siento que incluso Oliver Stone con "Alexander" lo hizo muy bien en la parte pérsica. Acá no hay nada.

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