Tres preguntas que debes hacerte antes de comprar una minicartera

Por Meli.
Todo el que está interesado en las últimas tendencias de moda sabe que el más reciente objeto del deseo es la micro-cartera (mini bags o micro bags, en inglés), lideradas por la miniatura firmada por Jacquemus y lanzada el verano pasado: Le Chiquito, que más que una cartera —seamos realistas— parece un juguete.

Pero esta es solo una de varias pequeñas carteras grandemente deseadas por el público fashionista. Y no lo decimos nosotras: Le Chiquito (y su versión aún más pequeña, Le Petit Chiquito, que ya ni siquiera califica como cartera sino como llavero) están ambas agotadas, y según el reporte de The RealReal (sitio web especializado en la venta de artículos de lujo usados), las búsquedas de “minibag” han aumentado exponencialmente en los últimos años, más que cualquier otro término.
Le Chiquito (arriba) y Le Petit Chiquito (abajo), de Jacquemus.
Pero antes de lanzarnos de cabeza a esta tendencia hay un par de preguntas que sería buena idea plantearnos y así estar seguros de qué tipo de inversión estamos dispuestos a hacer y qué podemos esperar a cambio.

1. ¿Qué tanto la quieres?
Mini Dionysus de Gucci (arriba).
Mochila Palm Springs de Louis Vuitton (abajo).
Tengo la costumbre de empezar a pensar cada compra de moda con la pregunta “¿realmente necesito esto?”. Es una pregunta capciosa, porque si somos honestos de verdad no necesitamos nada de esas cosas que queremos comprar (si se trata de un objeto que nos permita llevar nuestras pertenencias con nosotros, cualquier bolsa serviría). La verdadera pregunta es “¿qué tanto quiero esto y qué tanto uso le puedo dar?”. Con las mini carteras el tema del uso es bastante limitado porque realmente no pueden llevar mucho dentro, así que la cuestión es qué tanto queremos llevar esa cartera que no sabemos cuánto durará dentro de lista de “objetos del deseo”. ¿Aún la vamos a querer cuando pase de moda? Al ser un objeto para nada atemporal, ¿la seguiremos llevando en el futuro? Esto se conecta directamente con la siguiente pregunta.
Mini baúl (arriba) y mochila Lockme (abajo), ambas de Louis Vuitton.
2. ¿Cuánto estás dispuesto a pagar por ella? 
Le Chiquito de Jacquemus puede ser pequeña en tamaño, pero dejará un hueco grande en tu cuenta bancaria: no cuesta menos de 400 euros. Lo mismo pasa con las otras opciones mini de las grandes casas de moda: la mini Dionysus de Gucci sobrepasa los mil dólares; la mini mochila Palm Springs de Louis Vuitton está alrededor de los 1.500 dólares mientras la Lockme de la misma marca se vende por unos 2.500 y su mini baúl está cerca de los 1.900; la Mini C de Chloé también ronda los 1.500 dólares; ni hablar de la Mini Lady Dior que empieza en los 2.500 euros.
Mini C de Chloé (arriba).
Mini Lady Dior (abajo).
Entonces, pensar en adquirir cualquiera de estas carteras requiere la misma cantidad de reflexión que cualquier bolso de diseñador. Como (casi) todos los productos de este tipo de casas de moda, estas carteras vienen con la tranquilidad que asegura la historia, artesanía y calidad de sus marcas, y en el mejor de los casos, están hechas para durar mucho tiempo en nuestro guardarropa. Pero al tener espacio limitado, también se limitan sus ocasiones de uso.
Opciones de Michael Kors (izquierda), Kate Spade (centro) y Coach (derecha).
Hay que sopesar: ¿estamos dispuestos a pagar miles de dólares/euros por una cartera que carga poco pero va a durarnos muchos años? ¿Es algo a lo que le vamos a sacar el suficiente provecho? Si la respuesta a estas preguntas es “no”, tal vez sea mejor optar por una marca menos exclusiva. Considerando que están en tendencia, es muy fácil conseguirlas a precios más accesibles: desde un lujo más cercano como Michael Kors, Coach o Kate Spade (a partir de los 150 dólares, aproximadamente), pasando por diseñadores independientes o marcas más pequeñas, hasta las grandes marcas de moda masiva como H&M, Forever 21 o Zara.
Opciones de Zara, H&M, Forever 21 y French Girls Shop.
3. ¿Qué tan "mini"?
Sí, la gracia de las mini carteras es su tamaño, pero no hay que escoger la más miniatura para estar dentro de la tendencia. Pueden ser tan minúsculas que a duras penas puedan llevar un par de billetes y tus llaves, o un poco más grandes que aguanten cargar tu celular y hasta un lápiz labial. De nuevo, el tamaño limita su uso y entre más pequeñas, menos prácticas son. La clave aquí es ser honestos con nosotros mismos y admitir qué tamaño estamos dispuestos a llevar, y no tomar una decisión de compra única y exclusivamente por lo que dicta la tendencia.
Ahora que se han hecho esas preguntas, ¿se deciden o no por una mini cartera? Cuéntennos en los comentarios y no olviden seguirnos en nuestras redes sociales.



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